Pese a récord en generación con renovables, México desacelera su paso hacia transición de energías limpias
El 2019 fue un año de bonanza para el sector de las energías limpias en México, según datos del sector, la eólica creció un 26% en capacidad instalada respecto al año anterior, mientras que la solar avanzó un 76%, eso quiere decir que juntas añadieron alrededor de 3.500 MW de enero de 2019 a febrero de 2020.
Sin embargo, el panorama para el año en curso no parece ser el mismo, producto de los cambios promovidos por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador para fortalecer la producción estatal, podrían representar un paro importante en el desarrollo de las energías renovables.
Uno de los impactos más importantes vino de la mano de la cancelación de las subastas eléctricas a largo plazo, que sólo en 2019 fueron responsables de otorgar alrededor del 65% de la producción eólica. El sistema permitía a los generadores de energía vender su producción a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a un precio fijo, lo cual lo hacía sumamente interesante para los desarrolladores privados con miras a la creación de plantas a gran escala.
Sin embargo, el crecimiento logrado podría desencadenar una caída sustancial una vez que los últimos proyectos subastados entren en operación. Gran parte de la capacidad añadida en 2019 pertenece a proyectos licitados en la primera subasta en 2015 y en la segunda en 2016, de los que un 75% y un 81% ya han entrado en operación, respectivamente. De la tercera subasta, la mitad está en construcción y el resto a punto de iniciar obra.
Ante esto el sector urge de medidas claras en términos de interconexión y la saturación de la red, pues aseguran que el país podría añadir entre 1.000 y 1.200 MW en 2020, aunque es un descenso comparado al 2019, aún es un número importante para mantener el sector a flote.
En el caso de la solar, la preocupación también es latente, especialmente si se considera que, al día de hoy, la nación Azteca cuenta con 63 plantas de generación solar a grande y mediana escala. Y sólo durante este pasado mes de febrero alcanzó 5.360 MW de capacidad instalada y suma 8.500 millones de dólares en inversión acumulada.
El mecanismo, establecido por el expresidente Enrique Peña Nieto (PRI) en 2013, es visto por los expertos como un instrumento clave para alcanzar el 35% de energías limpias para 2024, frente al 21% en 2017. Sin embargo, si se considera el retraso en el lanzamiento de nuevos proyectos que provoca la cancelación de las subastas, ese objetivo está en alto riesgo.
Ante la preocupación del sector, el gobierno de López Obrador insiste en que se van a respetar los contratos ya firmados y que la reforma energética promulgada por su antecesor no se va a revocar. La mala señal que ven los empresarios son las modificaciones de algunos puntos clave para reforzar la CFE, hechos por el Gobierno en los últimos meses.





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