¿Cuál ha sido la carrera del hidrógeno en España este 2022?
El hidrógeno verde ha sido y promete ser uno de los vectores fundamentales en la carrera hacia la tan deseada transición energética en la que los gobiernos de casi todo el mundo están trabajando para poder cumplir los ambiciosos objetivos climáticos. Así, este 2022 ha sido un año especial en España gracias a los proyectos aprobados y al trabajo y desarrollo en este campo, aunque la carrera es larga y aún queda mucho por hacer.
Review Energy tuvo la oportunidad de hablar con Emilio Nieto, director del Centro Nacional del Hidrógeno (CNH2). Con respecto al balance de los proyectos en España de hidrógeno, comentó que, desde que se publicó la hoja de ruta nacional, “han empezado a salir diferentes iniciativas empresariales consorciadas en distintas regiones del país para ser capaces de cumplir esos retos definidos para el 2030”.
Estas iniciativas, aseguró, se centraban en producción de hidrógeno y “descuidaban un poco la parte de la demanda”. “Esa es la razón por la que los primeros PERTE ERHA de cadena de valor y pioneros ya exigían que la parte de la demanda se tuviera presente en los proyectos con al menos un 50% comprometido de consumo dentro del propio consorcio” explicó.
Con respecto a las solicitudes de los proyectos, Nieto explicó los casos que se habían dado y el auge que ha tenido la carrera del hidrógeno. “Se han presentado una gran cantidad de solicitudes a ambas convocatorias que exceden con mucho el dinero disponible (400 millones de euros) y la potencia mínima instalada de electrólisis de 4GW en 2030”, apuntó el director del CNH2 a Review Energy.
“Han sido seleccionados algo más de veinte proyectos distribuidos a lo largo del territorio nacional que cubren toda la cadena valor del hidrógeno desde la producción y almacenamiento hasta la transformación y aplicación final”, añadió Nieto en cuanto a la valoración del aumento de proyectos españoles.
La importancia del hidrógeno verde en la transición energética
El hidrógeno de baja emisión de carbono ofrece una solución para descarbonizar las industrias pesadas que producen más del 25% de las emisiones mundiales de CO2, para las que actualmente no existe una alternativa viable a los combustibles fósiles. Por ello, el combustible de hidrógeno de bajo coste y bajas emisiones de carbono puede convertirse en un sustituto viable del gasóleo en el transporte. Además, también tiene el potencial de proporcionar opciones de almacenamiento de energía a largo plazo y reforzar la fiabilidad de las energías renovables con salidas variables, como la solar fotovoltaica y la eólica.
Para los países de renta baja y media, el hidrógeno con bajas emisiones de carbono tiene el potencial de generar ingresos de exportación, creando un sector de exportación de valor añadido que genera puestos de trabajo para la mano de obra cualificada y ayuda a promover la seguridad alimentaria, ya que el hidrógeno puede utilizarse para producir amoníaco, un componente clave de los fertilizantes.





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