La flota mundial de vehículos eléctricos reduce en 1,7 millones de barriles diarios el consumo de petróleo
La expansión del vehículo eléctrico está empezando a tener un impacto significativo en la demanda global de petróleo. En 2025, la flota mundial de coches eléctricos evitó el consumo de 1,7 millones de barriles diarios, una cifra cercana a los 2,4 millones de barriles que Irán exporta a través del estrecho de Ormuz, según el último análisis del think tank energético Ember.
Pero el potencial de esta tecnología va mucho más allá. Según Ember, sustituir el petróleo importado en el transporte por vehículos eléctricos podría reducir en un tercio las importaciones globales de combustibles fósiles, lo que se traduciría en un ahorro de alrededor de 600.000 millones de dólares anuales a nivel mundial.
El informe subraya que el petróleo sigue siendo uno de los principales puntos débiles de la economía global. Actualmente, el 79% de la población mundial vive en países importadores de crudo, lo que los hace especialmente vulnerables a la volatilidad de los precios. De hecho, por cada incremento de 10 dólares en el precio del barril, la factura global de importaciones aumenta en torno a 160.000 millones de dólares anuales.
“El petróleo es el talón de Aquiles de la economía mundial”, afirma Daan Walter, analista principal de Ember, quien advierte de que la actual crisis ha puesto de manifiesto la especial exposición de Asia a este riesgo.
Uno de los principales focos de vulnerabilidad es el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial. La región del Golfo, además, concentra alrededor del 29% del suministro global y se encuentra expuesta a riesgos geopolíticos y de seguridad, lo que incrementa la incertidumbre sobre el mercado energético.
Frente a esta dependencia, el informe destaca el papel de la electrificación del transporte como alternativa estructural. Además de reducir costes, los vehículos eléctricos permiten a los países ganar independencia energética al disminuir su exposición a mercados internacionales volátiles.
“Ahora existe una alternativa mejor que en las crisis del petróleo de los años 70”, señala Walter. “Los vehículos eléctricos son cada vez más competitivos frente a los de combustión, y representan una opción lógica para los países que buscan protegerse de futuras crisis de precios”.
El despliegue de estos vehículos ya está teniendo efectos visibles en múltiples mercados, especialmente en Asia. Según Ember, 39 países superan ya el 10% de cuota de ventas de vehículos eléctricos, frente a solo cuatro en 2019. China, por ejemplo, superó el 50% en 2025, mientras que Vietnam (38%), Tailandia (21%) o Indonesia (15%) registran avances significativos.
El impacto económico también es notable. Con un precio del petróleo en torno a los 80 dólares por barril, China ahorra más de 28.000 millones de dólares anuales en importaciones evitadas gracias a su flota eléctrica, mientras que Europa ahorra unos 8.000 millones e India cerca de 600 millones.
En este contexto, la International Energy Agency prevé que la demanda mundial de petróleo alcance su punto máximo en 2029, aunque la actual inestabilidad podría adelantar ese escenario.
El análisis concluye que la creciente disrupción en la oferta y demanda de petróleo refuerza el papel de las energías renovables y la electrificación como pilares clave para redefinir la seguridad energética global en la próxima década.





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