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Daniel Ramos, Grants Manager en FI Group

2021, año de cambios hacia la descarbonización


La irrupción de la COVID-19 cambió, en gran medida, nuestra manera de ver el mundo a todas las escalas: desde el comportamiento humano más cotidiano hasta la estrategia de negocio de las grandes multinacionales.

Obviamente, la Unión Europea no fue menos y quiso reconducir la situación dando un golpe de timón, aprovechando el duro revés que supuso la pandemia para crear los cimientos de una estrategia de crecimiento basada en la descarbonización y sostenibilidad ambiental y económica.

El Mecanismo para la Recuperación y Resiliencia marca nuestra nueva hoja de ruta para resurgir de esta crisis internacional de la mejor manera posible. Para ello, se movilizarán ni más ni menos que 750.000 millones de euros en forma de ayudas y préstamos principalmente con un objetivo alineado con el ya famoso “Green deal” y su objetivo de descarbonización para el año 2050. Pero, ¿qué herramientas tenemos para poder apoyar estos proyectos de descarbonización?

El Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea indica que las ayudas de los estados a las empresas pueden vulnerar la competencia y el libre mercado de la unión salvo determinadas tipologías de proyectos incluidas, entre otras, en las directrices sobre ayudas estatales en materia de protección del medio ambiente y energía. Además, hay que tener en cuenta el reglamento de exención por categorías que regula las cuantías de ayuda permitidas a los proyectos incluidos en dichas tipologías.

Una pandemia mundial nunca llega en buen momento y el año 2020 estaba establecido como el momento de revisión de toda esta normativa, con lo que nos hemos presentado en 2021 sin un marco de ayudas adaptado a las novedades tanto económicas como tecnológicas. De hecho, esta normativa fue aprobada en 2014, donde temas tan de moda como el hidrógeno, la economía circular o la movilidad sostenible no estaban contemplados.

Este verano llega el punto de inflexión, y las nuevas propuestas tanto de directrices como del reglamento se someten a consulta pública para arrancar 2022 con un rumbo bien definido a nivel normativo, de mecanismos de ayuda nuevos y la creación de una estructura sólida para llegar a un hito intermedio hacia nuestro objetivo de 2050.

Esta estructura tiene nombre, “Fit for 55 package”, y representa la estrategia para alcanzar un ambicioso objetivo intermedio de reducción de emisiones de un 55% con respecto a las registradas en 1990. Para ello debemos apoyar proyectos que se alineen directamente con nuestro objetivo tanto a nivel económico como con una legislación adecuada al paradigma energético y ambiental actual. Toca revisar algunos de los puntos más importantes de la economía actual como puede ser el mercado de emisiones, las tasas a la energía, las directivas de energías renovables y eficiencia energética y fijar nuevos mecanismos de ayudas como los contratos por diferencias para carbono.

Posiblemente, estemos ante el verdadero punto de inflexión que marcará el futuro económico tanto de la Unión Europea como del mundo, y el color de este futuro dependerá en gran medida de que se dote de los mecanismos de apoyo adecuados.

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