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Álvaro Velasco, Regional Manager - Mexico, Central America and Colombia, Enertis

Módulos bifaciales: algunas observaciones del asesor técnico


En poco tiempo la industria solar fotovoltaica ha visto como los módulos bifaciales han pasado de ser una posibilidad lejana a ser la principal opción considerada en gran parte de los nuevos proyectos que están actualmente en fase de desarrollo o procura a nivel global. Si algunas publicaciones especializadas anticipaban a finales de 2018 que la cuota de mercado de los módulos bifaciales sería de 15% para 2020, el suministro de módulos de este tipo superó en 2019 el 25% del total y se espera que se sitúe en torno al 40% este año 2020, y 60% en 2021.

En Enertis hemos podido participar en algunos de los proyectos fotovoltaicos más grandes con tecnología bifacial en Latinoamérica, en países como México, Colombia o Chile. Actualmente, la mayor parte de los nuevos proyectos en que estamos trabajando, ya sea como Ingeniero Independiente, realizando diseños, o asesorando en aspectos relacionados con la calidad de módulos fotovoltaicos, la bifacial es prácticamente ya la primera opción elegida por nuestros clientes para sus proyectos. La escasa diferencia de precio existente actualmente entre la alternativa monofacial y la bifacial parece haber inclinado definitivamente la balanza hacia las dos caras en los últimos meses.

Mucho se ha publicado sobre los parámetros de diseño más relevantes que afectan a la ganancia de generación energética de esta tecnología frente a soluciones monofaciales. Aspectos como el albedo del terreno, el Ground Coverage Ratio del proyecto, la altura y tipología de los seguidores o el coeficiente bifacial de los módulos son bien conocidos por desarrolladores, ingenierías y suministradores de equipos. Especialmente, suministradores de seguidores y de módulos han llevado a cabo una intensa labor de investigación y comunicación, tratando de diferenciar su producto, lo que ha ayudado a que estos conceptos básicos se difundan entre los principales actores de la industria solar fotovoltaica.

Ahora bien, a pesar de que los programas de modelado (PVsyst) han incorporado rápidamente esta tecnología, y en cualquier diseño actual no faltan iteraciones y revisiones con respecto a los aspectos mencionados anteriormente, con el objetivo de maximizar la generación energética, en Enertis hemos observado que existe una fuente de incertidumbre importante en estas simulaciones muchas veces no considerada. Esto se debe a que la industria ha recibido la tecnología bifacial asumiendo que los estándares internacionales y datos incluidos en los datasheets de los módulos fotovoltaicos están perfectamente adaptados y validados. En esencia, se ha adoptado el mismo funcionamiento tradicional monofacial basado en datos de potencia de la cara frontal.

En los últimos meses hemos podido comprobar en primera persona, gracias a nuestra labor como inspectores independientes en procesos de fabricación de módulos fotovoltaicos, cómo las prácticas establecidas hoy en día para determinar aspectos clave para las simulaciones de producción a largo plazo - como el valor de potencia frontal en Condiciones Estándar de Medida (CEM), potencia de la cara trasera (o sea, coeficiente de bifacialidad) o incluso los archivos PAN - están aún en una etapa muy temprana y presentan una gran heterogeneidad entre los diferentes fabricantes.

En concreto, hemos observado los siguientes problemas: 1) falta de adaptación de los estándares internacionales para la medida de potencia de módulos fotovoltaicos en CEM a la tecnología bifacial, existiendo aun mucha diversidad entre fabricantes e incluso entre áreas de producción de un mismo fabricante. A pesar de que la International Electrotechnical Commission (IEC) publicó en 2019 el TS 60904-1-2, tratando de implementar unas directrices para homogeneizar la forma en la que se determina la potencia de un módulo fotovoltaico bifacial, hemos podido observar que su aplicación aún no está muy extendida y que existen numerosas diferencias tales como tipo de simulador solar usado, método para evitar reflexiones en la cara trasera que puedan introducir incertidumbre en el valor reportado para la cara frontal (y viceversa), o incluso frecuencia y método de calibración de las medidas en fábrica; 2) variabilidad en el coeficiente de bifacialidad reportado por los fabricantes, habiendo visto como incluso dentro de la producción de un mismo fabricante, dicho valor puede variar ampliamente durante el proceso productivo, situándose en algunos casos incluso por debajo de la ya bastante amplia tolerancia típicamente aceptada de 70+-5%; 3) posible asimetría en el desempeño de ambas caras a corto y largo plazo. Hemos observado como efectos muy conocidos como el Light Induced Degradation (LID), el Potential Induced Degradation (PID), y más recientemente con la introducción de las tecnologías PERC, el Light and Elevated Temperature Induced Degradation LeTID podrían afectar de forma diferente a ambas caras, introduciendo dudas sobre la resistencia a estos fenómenos degradativos y el desempeño de los paneles a lo largo de su vida útil.

Por último, estamos siendo testigos de numerosos cambios recientes por parte de los suministradores de módulos fotovoltaicos, que están introduciendo nuevos modelos en una competición por ofrecer mayores potencias por módulo, en muchos casos aumentando las dimensiones de estos. No todos los fabricantes están adoptando la misma estrategia, además, por lo que es de esperar mayor heterogeneidad entre marcas. Esto posiblemente añadirá mayor dificultad para implementar medidas uniformes de control a nivel masivo de alguna de las variables mencionadas en el párrafo anterior.

Estamos seguros de que la tecnología bifacial ha llegado para quedarse y que es y será la opción más atractiva en gran parte de los proyectos futuros, continuando con el descenso tan pronunciado del coste nivelado de la energía (LCOE en inglés) de la tecnología fotovoltaica que tantas portadas está acaparando en los últimos años.

Hemos podido comprobar, no obstante, que prestar atención a los elementos mencionados durante el proceso de compra y producción puede tener un impacto directo en la mejora de las prestaciones de los módulos, minimizando la incertidumbre y, por lo tanto, contribuyendo a que esos récords de precios se sigan batiendo.

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