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¿Impactará la limitación de las importaciones carbono intensivas al mercado renovable europeo?


El Parlamento Europeo y el Consejo llegaron en los últimos días a un acuerdo sobre el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (MAFC), una herramienta que permite fijar un precio justo respecto del carbono emitido durante el proceso de producción de los bienes intensivos en carbono que entran en la Unión y fomentar una producción industrial más limpia en los países no pertenecientes a la UE. El MAFC se aplicará inicialmente a las importaciones de determinadas mercancías y de determinados precursores seleccionados cuya producción sea intensiva en carbono y lleve aparejado un riesgo significativo de fuga de carbono, como por ejemplo, el cemento, el hierro y el acero, el aluminio, los fertilizantes, la electricidad y el hidrógeno.

En el contexto de las renovables que nos atañe, esto puede suponer un antes y un después en el mercado interno de la UE. ¿Potenciará el comercio interior, por ejemplo, de productos como el hidrógeno? Para ello, Review Energy ha consultado a expertos en la materia con el objetivo de saber su opinión acerca de lo que nos deparará el futuro en este aspecto.

Lo primero a destacar sería la disparidad de opiniones en cuanto a la puesta en marcha de este acuerdo. Para Antonio Díaz Aranda, especialista de Desarrollo Global de Suscriptores, Asuntos Globales y Expansión en Benchmark Digital Partners, el desarrollo del acuerdo ayudará a la UE a que el mercado se vuelva más justo, “puesto que los actuales precios de carbono en el mercado voluntario de la UE y otros impuestos que han aplicado en su región han aumentado considerablemente, mientras que en otras partes del mundo el precio está muy por debajo”.

Díaz Aranda señaló a Review Energy los aspectos positivos que traerá, ya que permitirá “comenzar a nivelar el mercado y tener una competencia más justa”. “Adicionalmente se espera que esto ayude a evitar el ‘carbon leakage’, tendencia que empezamos a ver desde que empezaron los impuestos y restricciones a actividades carbono intensivas”, argumentó.

En cambio, hay otras voces más críticas con la ejecución de este plan. Para Abelardo Reinoso, consultor y analista energético, este acuerdo aún tendría que fortalecer algunos puntos importantes, como comentó a Review Energy: “El acuerdo no considera el impacto a corto plazo que pueda tener en el suministro de las materias primas afectadas ni en cómo sustituirlas por otras que reúnan los requerimientos de esta normativa”. Además, comentó que “requiere de la madurez tecnológica de aquellas otras tecnologías que sean candidatas a sustituir a las que emiten gases de efecto invernadero”.

Reinoso defendió que “se necesitará un plan transitorio detallado que priorice las tecnologías sustitutivas y su consiguiente rentabilidad tecnológica”. En este aspecto, opinó sobre el beneficio que puede aportar este acuerdo para el desarrollo de la producción de hidrógeno europeo, aunque también se mostró cauto ante esta posibilidad: “Considerar el hidrógeno como una energía alternativa dependerá de su madurez tecnológica, de los mercados que se generen o, incluso, de la viabilidad de localización de plantas generadoras de hidrógeno en los propios puntos de consumo”.

En este orden, Margarita Chumillas, directora de Operaciones (departamento de comercio internacional-nacional) en CT Trucks y Real Breath SL, aseguró que “el problema con el que nos encontramos es la dependencia tanto de recursos como de tecnología del exterior para conseguir no sólo la independencia energética, sino el suministro de productos en general, como es el caso de los microchips u otros componentes”. Así, defendió que se habla mucho de acortar y acercar las cadenas de suministro, pero es un proceso nada sencillo.

“También se ha cambiado del llamado ‘just in time’ al ‘just in case’, y se intenta que sectores estratégicos fundamentales se potencien y se invierta en ellos en los países de origen, para evitar esta dependencia del exterior. Pero repito, no es nada fácil”, justificó Chumillas.

En esta misma línea, Reinoso concluyó explicando que “implantar una medida de este tipo, sin resolver el modo de sustituir las producciones afectadas, puede generar una situación similar a la generada por las sanciones que se están imponiendo en la actualidad a diversos productos energéticos rusos”.

Contexto fuera de Europa

Para Díaz Aranda, será interesante ver cómo es fuera de la UE la reacción de los países y cómo se adaptan a este nuevo impuesto puesto que conllevará inversiones adicionales por parte de los productores. “Una de las consecuencias puede ser que aumenten el precio de la materia prima para los compradores europeos para subsidiar el costo, lo que podría ocasionar un aumento en los productos”, explicó.

Por otro lado, apuntó a que este paso puede generar mayor presión a nivel internacional para que se apliquen medidas similares en otros países: “La UE se ha vuelto un referente en temas de regulaciones medioambientales y de ahí se empieza a bajar al resto de las regiones y países”.

“Algo interesante es que será de manera gradual y, de acuerdo con lo publicado, en un futuro se espera que abarque otros sectores por lo que será interesante ver cómo esto repercute en los precios de las cadenas de suministro de muchos productos considerando también la actual alza de precios, la posible recesión de EEUU, el aumento de los costos energéticos y la escasez de ciertos materiales”, defendió Díaz Aranda.

Es una excelente medida, pero habrá que estar atento a cómo esto repercute en el contexto internacional y las medidas de respuesta de los demás países”, concluyó.

Pasos futuros en el marco de la UE

La Comisión Europea informó de que el MAFC se aplicará inicialmente a las importaciones de determinadas mercancías y de determinados precursores seleccionados cuya producción sea intensiva en carbono y lleve aparejado un riesgo significativo de fuga de carbono.Con este ámbito de aplicación ampliado, el MAFC logrará captar, cuando se introduzca por completo, más del 50% de las emisiones de los sectores cubiertos por el régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE). En virtud del acuerdo político alcanzado, el MAFC entrará en vigor, en su fase transitoria, a partir del 1 de octubre de 2023.

La presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, declaró, tras la aprobación del MAFC, que se trata de “un elemento central de nuestro Pacto Verde Europeo, que evita el riesgo de fuga de carbono. Este acuerdo constituye un inmenso paso adelante, en un momento en el que estamos elevando nuestras ambiciones en materia climática”.

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