¿Podrá Brasil reducir el 21% de curtailment antes de 2030?
El sistema eléctrico brasileño está atravesando uno de los mayores desafíos de su transición energética: el recorte de generación renovable, conocido como curtailment, que ya alcanza aproximadamente el 21% en 2025. La cifra, elevada para un mercado en rápida expansión de solar y eólica, está empezando a condicionar decisiones de inversión, financiación y desarrollo de nuevos proyectos.
El análisis más reciente de Aurora Energy Research advierte de que este fenómeno no solo es significativo en el presente, sino que podría redefinirse en su naturaleza en los próximos años.
Un problema de red… por ahora
Actualmente, el curtailment en Brasil está impulsado principalmente por limitaciones en la infraestructura de transmisión. Es decir, la red eléctrica no siempre es capaz de evacuar toda la energía generada por las plantas renovables, lo que obliga a recortar producción incluso cuando existe recurso disponible.
Este desequilibrio ha convertido el curtailment en una de las principales variables de riesgo para el sector eléctrico brasileño, especialmente en el ámbito de la financiación de proyectos.
Un modelo más granular para medir el riesgo
Para abordar esta incertidumbre, Aurora ha desarrollado un nuevo marco de modelización nodal durante los últimos ocho meses. El modelo permite analizar el curtailment a nivel de activo, con granularidad horaria e incorporando detalles de la infraestructura de transmisión y restricciones eléctricas.
Según la firma, este enfoque cubre una carencia importante del mercado brasileño: la falta de herramientas precisas para estimar el riesgo real de recorte energético en cada ubicación específica.
Una reducción gradual hasta 2030
Las previsiones de Aurora apuntan a que el curtailment se mantendrá elevado en el corto y medio plazo, pero comenzará a reducirse de forma significativa en la segunda mitad de la década.
El informe estima una caída de entre 8 y 12 puntos porcentuales hasta 2030, impulsada por tres factores principales:
- La entrada en operación de nueva capacidad de transmisión
- El crecimiento de la demanda eléctrica
- El despliegue de sistemas de almacenamiento en baterías
La combinación de estos elementos permitiría aliviar progresivamente las restricciones actuales del sistema.
El papel clave de las baterías
El almacenamiento energético aparece como uno de los elementos más relevantes del nuevo escenario. Según el análisis, las baterías tendrán un doble efecto: por un lado, reducirán el curtailment a nivel local en los nodos cercanos a su conexión; por otro, contribuirán a equilibrar el sistema eléctrico en su conjunto.
Este efecto combinado será clave para absorber excedentes de generación renovable en momentos de alta producción.
De un problema de red a un fenómeno estructural
Uno de los aspectos más relevantes del informe es el cambio en la naturaleza del curtailment a largo plazo.
Aurora prevé que, aunque en la actualidad el problema está dominado por restricciones de red, en la década de 2030 podría transformarse en un fenómeno principalmente “energético”, es decir, causado por un exceso de oferta de generación frente a la demanda en el sistema.
En este escenario, el recorte de producción no dependería tanto de cuellos de botella localizados, sino de un desequilibrio más generalizado del sistema eléctrico. Como resultado, el curtailment tendería a distribuirse de forma más homogénea entre los distintos activos.
Implicaciones para inversión y planificación
Este cambio tiene implicaciones directas para el sector energético. Aurora subraya que el análisis a nivel de activo es fundamental para comprender las diferencias en el riesgo de curtailment entre proyectos y, por tanto, para optimizar decisiones de inversión y financiación.
La capacidad de identificar ubicaciones con menor exposición al recorte energético se vuelve un factor crítico en un sistema en plena expansión renovable.
Además, la evolución hacia un modelo más granular acerca a Brasil a sistemas eléctricos internacionales que operan con mecanismos de precios nodales o basados en localización, considerados más eficientes para reflejar las condiciones reales de la red.
Un sistema en transición
El informe concluye que el mercado eléctrico brasileño está en una fase de transición estructural. A corto plazo, el desafío sigue siendo la infraestructura de red. A medio plazo, la solución pasa por la expansión de la transmisión, el crecimiento de la demanda y la integración del almacenamiento.
Pero a largo plazo, el reto podría cambiar de naturaleza: no tanto evacuar la energía generada, sino gestionar un sistema con potencial de sobreoferta en determinados momentos.
En ese contexto, el curtailment no desaparecería, sino que se convertiría en una variable estructural del funcionamiento del sistema eléctrico brasileño.





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