Del carbón a las energías renovables en los mercados emergentes
La transición energética está abandonando al carbón mientras le abre la puerta al camino de energía renovables que desempeñarán un papel fundamental en su aceleración, especialmente en los mercados emergentes y las economías en desarrollo (EMDEs), que albergan el 75% de la energía de carbón del mundo, según en Foro Económico Mundial.
Una publicación hecha por la organización afirma que la eliminación del carbón también será fundamental para alcanzar los objetivos globales de cero emisiones netas para 2050 y que la transición representa una oportunidad y una obligación. En primer lugar, una oportunidad para pasar a las energías renovables y crear nuevas vías en los países en vías de desarrollo, y, en segundo lugar, una obligación de eliminar el carbón de forma justa para el planeta, y para las comunidades y personas en las que tiene impacto.
La clave para los mercados emergentes y las economías en desarrollo
Con tres cuartas partes de la capacidad instalada de carbón a nivel mundial, equivalente a 1.500 GW de carbón, según el Foro Económico Mundial, el carbón en los EMDE es responsable del 33% de las emisiones mundiales de CO2. Con una vida media de entre 40 y 50 años, se estima que en la década de 2070 podría haber todavía centrales de carbón en funcionamiento, lo que supone una amenaza para lograr el objetivo de cero emisiones en todo el mundo en 2050.
Y aunque la organización afirma que la energía del carbón ha desempeñado y seguirá desempeñando un papel importante en el desarrollo económico de los países emergentes, puesto que proporciona puestos de trabajo y seguridad energética a aquellos que extraen carbón en su territorio, existe una oportunidad de combinar la eliminación del carbón con el crecimiento de las energías renovables.
El coste nivelado de la electricidad para las nuevas energías renovables instaladas ha ido disminuyendo de forma constante y es más barato que la energía de carbón en el 77% de los casos. Algo que el Foro Económico Mundial espera que aumente hasta el 99% en 2030.
“La posibilidad de sustituir esa capacidad en el mismo lugar en el que se encuentra la central de carbón clausurada, es decir, la reconversión de las centrales de carbón en centrales de energía renovable aporta beneficios adicionales. Entre estas ventajas se encuentran la reutilización de los terrenos existentes, el aprovechamiento de las líneas de interconexión existentes, el reempleo de la mano de obra y la reutilización de algunos activos de equipos clave”, se lee en la publicación.
El documento es claro en que se necesita tener en cuenta que no todo el carbón es igual. Mientras que en el caso de las centrales más antiguas e ineficientes tiene sentido desmantelarlas y sustituirlas por energía renovable, en otros casos, con centrales más recientes y eficientes, puede tener sentido modernizarlas y adaptarlas para reducir aún más sus emisiones.
Además, la inversión es un factor clave si se quiere eliminar el carbón o evitar la construcción de nuevas centrales de carbón puesto que será es necesario aumentar la infraestructura de energías limpias para compensar la capacidad eliminada.





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