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Créditos: Energyear

El ministro Joel Santos sitúa el almacenamiento como eje del crecimiento renovable en República Dominicana


Energyear Caribe 2026 arrancó en Santo Domingo en un momento clave para la transformación del sistema eléctrico de República Dominicana. Mientras el país avanza en la ejecución de la licitación EDES-LP-NGR-01-2025, destinada a incorporar hasta 600 MW de nueva generación renovable con sistemas de almacenamiento, el encuentro reunió a las principales autoridades, empresas y desarrolladores del sector para analizar los desafíos y oportunidades que marcarán la próxima etapa de la transición energética en el Caribe.

La jornada comenzó con la inauguración a cargo de Joel Santos Echevarría, ministro de Energía y Minas de República Dominicana, quien dio paso a una agenda centrada en la planificación del sistema eléctrico, la integración de energías renovables y el papel de la colaboración público-privada para consolidar un modelo energético más resiliente y competitivo.

Un mensaje terminó por imponerse durante toda la jornada y fue repetido por distintos participantes: “Tenemos un plan”. La planificación a largo plazo fue presentada como el elemento que permitirá responder al fuerte crecimiento de la demanda eléctrica y consolidar el desarrollo energético del país durante la próxima década.

Santos defendió que República Dominicana cuenta con una estrategia coordinada y aseguró que el país “va por buen camino”. Recordó que el sector energético exige una visión de largo plazo porque las decisiones adoptadas hoy no se reflejan de inmediato. “Lo que hagamos hoy se ve muchos años después”, resumió.

El ministro explicó que el crecimiento de la demanda eléctrica no responde únicamente al buen desempeño de la economía, sino también a cambios estructurales en los hábitos de consumo de la población. En este sentido, destacó que la actividad económica y social se está desplazando hacia horarios nocturnos, modificando los perfiles de demanda y obligando al sistema eléctrico a adaptarse.

También llamó la atención sobre el impacto que tendrán nuevas industrias en consumo energético. “¿Y saben qué tienen en común esos sectores de mayor valor agregado? No son más que sectores que transforman energía”, afirmó al referirse a los centros de datos, la industria de semiconductores y el procesamiento de minerales críticos.

Santos avanzó que entre 2026 y 2028 el país prevé incorporar al menos 1.600 MW de generación termoeléctrica, además de entre 600 y 800 MW de sistemas de almacenamiento hasta 2028. Recordó que este año ya se celebró la primera licitación de renovables con almacenamiento y anunció nuevos procesos para completar la capacidad prevista.

A su juicio, el almacenamiento será determinante para mantener el equilibrio entre eficiencia, estabilidad y seguridad del sistema en un contexto de creciente penetración de energías renovables. Asimismo, insistió en la necesidad de reforzar la red de distribución mediante nuevas subestaciones, transformadores y medidas para reducir tanto las pérdidas técnicas como el fraude eléctrico.

Durante su intervención también advirtió sobre la creciente influencia de la geopolítica en el sector energético y defendió seguir profundizando la diversificación de la matriz. “Todavía nadie ha inventado la forma de apagar el sol”, comentó, al defender un mayor aprovechamiento de los recursos renovables nacionales para reducir la dependencia exterior. Asimismo, planteó que República Dominicana debe aspirar a convertirse en un hub energético regional, avanzar en el desarrollo de los minerales críticos y sentar desde ahora las bases del sistema eléctrico que tendrá el país durante la próxima década.

En la apertura del encuentro también intervino Alfonso Rodríguez Tejada, vicepresidente ejecutivo de la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), quien sostuvo que la creciente diversificación de la matriz, aunque positiva, hace cada vez más compleja la operación del sistema eléctrico.

Rodríguez explicó que ETED afronta una transformación que va más allá de la construcción de nuevas líneas de transmisión. La empresa aspira a convertirse en el habilitador de la transición energética mediante la incorporación de nuevos servicios auxiliares, como sistemas de almacenamiento, fibra óptica para telecomunicaciones y herramientas que permitan mejorar el control y la estabilidad de la red. Además, destacó que la empresa está realizando la mayor inversión en talento humano de la última década para preparar la red ante la llegada de los nuevos proyectos.

El primer panel de la conferencia reunió a representantes del Gobierno, organismos reguladores y empresas privadas para debatir sobre el futuro energético de República Dominicana. De nuevo, la idea de una planificación coordinada volvió a centrar el debate.

El viceministro de Energía Eléctrica, Ricardo Guerrero, retomó el mensaje lanzado por el ministro y resumió el momento que vive el sector con una frase que terminaría convirtiéndose en el lema de la jornada: “Tenemos un plan”. Afirmó que el crecimiento cercano al 50 % de la demanda eléctrica registrado durante los últimos cinco años no habría sido posible sin una planificación sostenida y advirtió de que el próximo reto será integrar nuevas tecnologías y adaptar la regulación sin comprometer la calidad ni la confiabilidad del sistema.

Aura Caraballo, miembro del Consejo de la Superintendencia de Electricidad, defendió que una regulación clara es la base para atraer inversiones y proteger al consumidor final. Subrayó que el regulador debe garantizar el equilibrio del mercado y ofrecer certidumbre tanto a los inversionistas como a los usuarios, en un contexto en el que el país ya proyecta cerca de 3.000 MW de nueva capacidad para los próximos años.

Por su parte, Charly de la Rosa, gerente de Fuentes Alternas y Uso Racional de la Energía de la Comisión Nacional de Energía, aseguró que el debate ya no consiste en demostrar si las energías renovables son viables, sino en integrarlas correctamente al sistema. Para ello, defendió una planificación que incorpore desde el inicio la capacidad de transmisión, el almacenamiento, las infraestructuras necesarias y criterios técnicos claros para cada proyecto.

Desde ETED, Yomayra Martinó explicó que la empresa está alineando su plan de expansión con el Plan Energético Nacional y reforzando su gobernanza mediante nuevas políticas internas, mejores protocolos y una mayor coordinación institucional para acelerar la modernización de la red.

Uno de los mensajes más relevantes del sector privado llegó de Ricardo Estévez, director senior de Desarrollo de EGE Haina, quien afirmó que “llegamos a una etapa de madurez” para el mercado renovable dominicano.

Estévez explicó que el escenario ha cambiado por completo respecto a los primeros años de expansión del sector. Si antes bastaba con contar con una concesión y un proyecto técnicamente sólido, ahora solo prosperarán aquellos desarrollos capaces de competir en financiación, calidad técnica, punto de interconexión y costes. Recordó que la última licitación atrajo a más de veinte empresas y registró una oferta muy superior a la capacidad finalmente adjudicada, un reflejo de un mercado mucho más competitivo. A su juicio, esta nueva etapa impulsará proyectos de mayor calidad y permitirá reducir los costes de la electricidad para los consumidores.

Monika Infante, CEO de Manzanillo Gas & Power, defendió el papel del gas natural como combustible de transición, destacando que será clave para mantener la estabilidad y la seguridad del suministro mientras continúa aumentando la participación de las energías renovables en la matriz eléctrica.

En representación del Consorcio Energético Punta Cana–Macao (CEPM), Antonio Martorell insistió en que en el sector eléctrico no existe margen para improvisar y que las inversiones deben anticiparse varios años a la demanda. Defendió seguir reforzando la generación, las redes de transmisión y distribución, así como el despliegue de almacenamiento, para consolidar una matriz más diversificada y resiliente.

La jornada concluyó con un amplio consenso entre autoridades, reguladores y empresas: el reto de República Dominicana ya no pasa únicamente por instalar más renovables, sino por hacerlo con planificación, redes preparadas, almacenamiento suficiente, reglas claras y una estrecha coordinación entre todos los actores del sector. 

 

 

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