La electrificación mundial podría alcanzar el 33% en 2035 con tecnologías ya competitivas
En medio de una nueva crisis energética marcada por las tensiones en el Estrecho de Ormuz, la electrificación vuelve a ganar peso como herramienta para reducir la dependencia de los combustibles importados, mejorar la seguridad energética y avanzar en la descarbonización. Un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) sostiene que acelerar el uso de tecnologías eléctricas podría transformar de forma significativa el consumo energético mundial durante la próxima década.
El informe muestra que la electricidad podría cubrir de forma rentable el 33% del consumo final de energía mundial en 2035, frente al 23% actual, utilizando tecnologías que ya están disponibles y tomando como referencia los precios energéticos anteriores a la actual crisis de suministro, según un nuevo informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA).
El estudio, publicado el 22 de septiembre y elaborado a petición de Türkiye y Australia para apoyar los debates de la COP31, concluye que este potencial permitiría acercarse considerablemente al objetivo mundial de electrificación del 35% que actualmente estudian los países.
La IEA señala además que los actuales precios de la energía, en medio de la crisis del Estrecho de Ormuz, harían económicamente viable electrificar una proporción incluso mayor del consumo energético mundial.
La demanda de electricidad ya está creciendo con mayor rapidez que el conjunto del sistema energético. Entre 2015 y 2025, el consumo eléctrico mundial aumentó más de un 3% anual, aproximadamente el doble que la demanda energética total, impulsado por la expansión del aire acondicionado, los centros de datos, la manufactura avanzada, la inteligencia artificial y los vehículos eléctricos.
Actualmente, la electricidad representa alrededor del 23% del consumo mundial de energía final, aunque su peso económico es considerablemente mayor debido a su utilización en sectores de alto valor añadido.
Fuente: IEA
La mitad del transporte por carretera podría electrificarse competitivamente
El análisis identifica un amplio potencial de electrificación que ya sería económicamente competitivo con las condiciones actuales.
La IEA estima que aproximadamente la mitad del transporte por carretera que actualmente depende del petróleo podría electrificarse de forma rentable, al igual que cerca de la mitad del consumo residencial de combustibles y casi el 40% del calor industrial de baja y media temperatura generado mediante combustibles fósiles.
Si se aprovechara plenamente este potencial, la tasa mundial de electrificación alcanzaría alrededor del 33%.
Europa se encuentra entre las regiones con mayor margen de avance. El aprovechamiento completo de las tecnologías que actualmente son competitivas podría elevar su tasa de electrificación en casi 15 puntos porcentuales, uno de los mayores incrementos entre las regiones analizadas.
En el escenario de alta electrificación de la IEA, la proporción de electricidad en el consumo final mundial podría alcanzar el 35% en 2035.
El transporte experimentaría el mayor crecimiento relativo, con una tasa de electrificación que pasaría del 2% actual al 13% en 2035, impulsada principalmente por una mayor penetración de los vehículos eléctricos.
18 millones de barriles diarios menos de petróleo
La IEA vincula la aceleración de la electrificación no solo con la descarbonización, sino también con la seguridad energética y la reducción de la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles.
En un escenario en el que los países importadores aceleran considerablemente la electrificación de sus economías, el mundo podría consumir en 2035 alrededor de 18 millones de barriles diarios de petróleo menos de lo que consumiría de otro modo, principalmente debido a una adopción más rápida de vehículos eléctricos.
El informe también calcula que, frente a los niveles actuales, los países importadores podrían reducir sus importaciones de petróleo en unos 15 millones de barriles diarios para 2035.
La diferencia entre ambas cifras responde a que los 18 millones de barriles diarios comparan el consumo con el nivel que se alcanzaría sin una electrificación acelerada, mientras que los 15 millones corresponden específicamente a la reducción de las importaciones respecto a los niveles actuales.
La electrificación de edificios e industria permitiría además evitar alrededor de 120.000 millones de metros cúbicos de importaciones de gas natural al año y unos 100 millones de toneladas equivalentes de carbón para 2035.
Más de US$400.000 millones menos en importaciones energéticas
El impacto económico podría ser igualmente significativo.
Según la IEA, las facturas de importación energética de los países importadores podrían reducirse en más de US$400.000 millones anuales para 2035 respecto a los niveles de 2025 en un escenario de electrificación acelerada.
De ese ahorro, alrededor de US$300.000 millones anuales corresponderían a las economías avanzadas y China, mientras que las restantes economías emergentes y en desarrollo ahorrarían más de US$100.000 millones.
La mayor reducción procedería de una menor necesidad de importar petróleo.
El análisis adquiere especial relevancia en el contexto de la crisis del Estrecho de Ormuz, que la IEA describe como la segunda gran crisis energética en cinco años y que ha vuelto a situar la seguridad del suministro y la dependencia de los combustibles importados entre las prioridades de numerosos gobiernos.
Los vehículos eléctricos aprovechan mejor cada dólar gastado en energía
La IEA destaca que, aunque la electricidad suele ser más cara por unidad de energía final que combustibles como la gasolina o el gas natural, las tecnologías eléctricas presentan eficiencias considerablemente mayores.
A escala mundial, US$100 gastados en electricidad permiten a un vehículo eléctrico recorrer aproximadamente tres veces más distancia que un automóvil de combustión utilizando US$100 de gasolina.
En calefacción, US$100 de electricidad utilizados en una bomba de calor permiten proporcionar, en promedio, 42 días de calefacción, frente a unos 30 días con el equivalente destinado al combustible de una caldera de gas.
La electrificación reduciría un 40% las emisiones de transporte, edificios e industria
La aceleración de la electrificación también tendría consecuencias importantes sobre las emisiones.
El transporte, los edificios y la industria representan conjuntamente más de la mitad de las emisiones mundiales de CO2 relacionadas con la energía.
En el escenario de electrificación acelerada analizado por la IEA, las emisiones directas de estos tres sectores disminuirían alrededor de un 40% para 2035.
La agencia señala que esta reducción sería suficiente para situar las emisiones energéticas mundiales en una trayectoria descendente independientemente de la combinación utilizada para producir electricidad, aunque una expansión acelerada de las fuentes eléctricas de bajas emisiones aumentaría considerablemente los beneficios climáticos y de seguridad energética.
Fuente: IEA
Más redes y generación para evitar nuevos cuellos de botella
El organismo advierte, sin embargo, de que una mayor electrificación exigirá una expansión paralela de la infraestructura eléctrica.
Será necesario aumentar las inversiones en generación y redes, desplegar sistemas eléctricos más inteligentes y flexibles y abordar riesgos emergentes relacionados con la concentración de las cadenas de suministro de tecnologías y minerales críticos, la ciberseguridad y los fenómenos climáticos extremos.
La IEA también considera necesario facilitar el acceso a financiación y reducir los costes iniciales que pueden impedir que determinados hogares y empresas adopten tecnologías eléctricas.
El informe servirá de base para las discusiones del Diálogo de Alto Nivel sobre Transición Energética IEA-COP31, celebrado en Nueva York en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas, mientras los países evalúan la posible adopción de un objetivo mundial de electrificación del 35%.





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