La transición renovable del Caribe tropieza con barreras regulatorias y de acceso a la red
El 90,9% de la electricidad generada en los 13 países analizados procede de combustibles fósiles, mientras que las renovables representan el 9,1%, según un informe de Ember
La generación renovable representa todavía una fracción minoritaria del mix eléctrico del Caribe pese a que, en varios casos, ya se contrata a precios inferiores a los de la generación fósil. Un informe publicado por Ember el 1 de octubre de 2026 señala que las renovables aportaron el 9,1% de la electricidad generada en 2024 en los 13 países analizados, frente al 90,9% procedente de combustibles fósiles.
El estudio analiza Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Cuba, Dominica, Granada, Haití, Jamaica, República Dominicana, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía y Trinidad y Tobago. Según Ember, 11 de estos 13 países cuentan con una meta de renovables para 2030 o años posteriores, aunque ninguna de las metas que pueden medirse sobre generación eléctrica avanzaba en 2024 al ritmo necesario para su cumplimiento.
La dependencia de los combustibles importados
En 2024, los 13 países analizados generaron 64 TWh de electricidad. El gas representó el 40,5% de la generación, los derivados del petróleo el 38,7% y el carbón el 11,7%, mientras que las renovables alcanzaron el 9,1%. Entre 2018 y 2024, la generación eléctrica total aumentó un 7,6%, pero dos tercios de ese crecimiento fueron cubiertos con combustibles fósiles.
Ember señala además que solo Trinidad y Tobago y Cuba utilizan en parte combustibles producidos en sus propios territorios para generar electricidad. En el primer caso, el sistema eléctrico utiliza gas producido en el país, mientras que Cuba cubre cerca del 60% de su generación eléctrica con crudo y gas nacionales. Barbados produce petróleo y gas, pero no los utiliza para generar electricidad. En los otros diez países analizados, el combustible utilizado para la generación eléctrica es importado.
Esta dependencia también tiene un impacto económico. En 2023, las importaciones de combustible para todos los usos representaron el 9,5% del PIB de Jamaica, el 8,5% de Dominica, el 8% de Granada y el 7,3% de Barbados, frente al 3,2% del promedio mundial.
Las renovables ya se adjudican a menor precio
Uno de los principales argumentos del informe es que el coste ya no sería el principal obstáculo para el despliegue renovable. Ember cita contratos recientes en Bahamas y República Dominicana en los que la generación renovable se adjudicó por debajo del precio de alternativas fósiles o del coste medio de compra existente.
En Gran Exuma, Bahamas Power and Light adjudicó un proyecto solar de 3 MW a 11,5 centavos de dólar por kWh, frente a 23,3 centavos por kWh para generación con gas natural licuado contratada en el mismo proceso. Ember estima que, incluso incorporando almacenamiento, el coste de la opción solar habría alcanzado unos 14,8 centavos por kWh, todavía por debajo del precio del gas.
En República Dominicana, la Comisión Nacional de Energía adjudicó en junio de 2026 326 MW de capacidad renovable con un 50% de respaldo mediante baterías, a tarifas de entre 10,6 y 10,9 centavos por kWh. El precio se situó por debajo de los 14,9 centavos por kWh que las distribuidoras pagaron de media a los generadores en 2025. La entrada en operación comercial de estos proyectos está prevista para junio de 2028.
Las metas renovables avanzan por debajo de lo previsto
Aunque 11 de los 13 países estudiados cuentan con algún objetivo de renovables, Ember identifica importantes diferencias en la forma de establecerlos y medirlos. Solo seis países expresan sus metas como participación de las renovables en la generación eléctrica mediante un instrumento adoptado.
A finales de 2024, ninguno de esos seis países había alcanzado siquiera una quinta parte de su objetivo. Cuba, por ejemplo, tiene una meta del 26% para 2035 y registraba una participación renovable del 3,7% en 2024. Jamaica, con un objetivo del 50% para 2030, alcanzaba el 8,9%. Trinidad y Tobago tiene una meta del 30% para 2030, aunque las estadísticas utilizadas por Ember no registraban generación renovable en 2024.
El informe también señala que cuatro países modificaron o eliminaron sus objetivos entre 2021 y 2025. Barbados trasladó su compromiso del 95% de electricidad renovable de 2030 a 2035; San Cristóbal y Nieves trasladó su objetivo del 100% de 2020 a 2030; Santa Lucía pasó de un objetivo del 50% para 2030 a uno del 40% en 2025; y Haití eliminó el objetivo del 47% que había establecido en 2015.
Las importaciones de paneles apuntan a un despliegue mayor
Las estadísticas oficiales tampoco reflejarían, según Ember, todo el despliegue solar de la región. Las importaciones de paneles solares procedentes de China aumentaron de 337 MW en 2021 a 1.809 MW en 2024 y alcanzaron 2.174 MW en 2025. Cuba y República Dominicana concentraron el 85% de las importaciones de 2025.
A partir de las importaciones y aplicando una metodología basada en estimaciones sobre el porcentaje de paneles que terminan instalándose, Ember calcula que entre 2021 y 2024 podrían haberse instalado unos 2.280 MW de capacidad solar en los 13 países. Las estadísticas oficiales registran 1.269 MW de nueva capacidad solar durante ese periodo, poco más de la mitad de la cifra estimada por el informe.
La diferencia es especialmente marcada fuera de República Dominicana y Cuba. En los otros 11 países, las estadísticas registran apenas 55 MW frente a unos 454 MW estimados a partir de las importaciones, según Ember. El informe advierte, no obstante, que las importaciones de paneles constituyen un indicador indirecto y no una medición directa de la capacidad instalada.
Ember plantea tres cambios regulatorios
Ante esta situación, Ember identifica tres áreas de actuación: establecer metas renovables que puedan medirse y verificarse, separar de las empresas eléctricas las decisiones sobre licencias y conexión a la red, y diseñar las licitaciones en función de las necesidades concretas del sistema, publicando posteriormente sus resultados.
El informe sostiene que las metas deberían contar con un año base, un plazo definido y un alcance claro, además de hitos intermedios y mecanismos para corregir retrasos. También propone que los avances sean verificados por un organismo independiente del que genera los datos.
En materia de acceso al mercado, Ember considera que las decisiones sobre quién puede generar electricidad y quién puede conectarse a la red deberían recaer en organismos independientes de las empresas eléctricas establecidas. El informe cita a Dominica como ejemplo de un sistema en el que el regulador otorga las licencias y aprueba las reglas técnicas de conexión.
Por último, el estudio plantea que las licitaciones deberían definir no solo cuánta generación se necesita, sino también las necesidades de almacenamiento y de red. Como ejemplos, cita las subastas de Jamaica, que adjudicaron 100 MW solares a 6,5 y 7,0 centavos por kWh, y la de República Dominicana, que adjudicó 326 MW de renovables con almacenamiento a entre 10,6 y 10,9 centavos por kWh.
Según la conclusión de Ember, el principal reto para acelerar el despliegue renovable en el Caribe no estaría ya en el coste de la tecnología, sino en las reglas que determinan cómo se fijan los objetivos, cómo acceden los nuevos proyectos al mercado y cómo se contrata la nueva capacidad. El informe sostiene que los contratos ya firmados y el aumento de las importaciones de paneles muestran que existe una base para reducir la exposición de la región a los combustibles fósiles importados.





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