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Las baterías podrían aliviar la presión de los centros de datos sobre las redes eléctricas, según Ember


La gestión de la demanda de los centros de datos tendrá un impacto limitado en la reducción de los picos de consumo eléctrico, ya que solo alrededor del 3% de su capacidad global podrá participar en la migración de cargas para 2030. Así lo señala un análisis que advierte de que esta medida, habitualmente propuesta para aliviar la presión sobre las redes eléctricas, reduciría la demanda máxima entre un 0,1% y un 0,6% en siete de los nueve mercados analizados.

El estudio atribuye esta limitación a la naturaleza de las actividades que desarrollan estas instalaciones. Según las estimaciones de Ember, alrededor del 87% de la capacidad mundial de los centros de datos prevista para 2030 estará destinada a servicios en la nube, tecnologías de la información empresariales e inferencia de inteligencia artificial. Se trata de cargas de trabajo que deben responder a los usuarios de forma inmediata y que, por tanto, no pueden interrumpirse ni trasladarse fácilmente a otros momentos.

En cambio, las instalaciones dedicadas al entrenamiento de inteligencia artificial ofrecen un mayor margen para desplazar el consumo eléctrico, aunque representan la menor parte de la capacidad global prevista.

El análisis examina nueve mercados: Texas, California y Nueva York, en Estados Unidos; Irlanda, Reino Unido y Alemania, en Europa; y Malasia, Filipinas y Singapur, en el sudeste asiático. En Irlanda y Malasia, donde los centros de datos podrían representar alrededor de una cuarta parte de la demanda eléctrica máxima en 2030, la migración de cargas tendría un efecto mayor, con una reducción potencial cercana al 1,5%. Ember precisa que estas cifras son estimaciones orientativas, debido a la disponibilidad limitada de datos.

La generación y el almacenamiento in situ ofrecen un mayor potencial de flexibilidad

Frente a las limitaciones de la migración de cargas, Ember identifica la generación y el almacenamiento de energía in situ como alternativas con mayor capacidad para reducir la presión sobre la red. Estas soluciones permiten que los centros de datos mantengan su funcionamiento mientras disminuyen la electricidad que necesitan obtener de la red durante los periodos de mayor demanda.

El informe incluye un análisis de dos grandes centros de datos en Texas, Stargate Abilene y Comanche Circle. Según sus estimaciones, recurrir a generación eléctrica in situ podría reducir hasta 2,7 GW la demanda sobre la red durante las horas punta, frente a los 0,55 GW que se conseguirían mediante la migración de cargas. Esto supone un potencial de reducción casi cinco veces superior.

No obstante, Ember advierte de que el impacto de estas instalaciones dependerá de las fuentes de energía utilizadas y del marco regulatorio. Una de las principales preocupaciones es que los promotores recurran al gas para garantizar un suministro eléctrico fiable, lo que podría prolongar la dependencia de los combustibles fósiles incluso cuando las redes eléctricas avancen en su descarbonización.

Como alternativa, el informe señala el caso de Malasia, donde los promotores están combinando centros de datos con grandes proyectos solares y sistemas de almacenamiento en baterías, ofreciendo una opción distinta a la dependencia exclusiva de la generación fósil.

El análisis también advierte del riesgo de duplicar inversiones en infraestructuras eléctricas. Si los operadores de las redes no tienen en cuenta la generación propia de los centros de datos al calcular y contratar la capacidad necesaria, podrían terminar desarrollando activos adicionales para cubrir una demanda que ya cuenta con suministro detrás del contador. Según Ember, esta situación podría generar costes innecesarios que acabarían repercutiendo en las facturas de los consumidores.

En este sentido, Elisabeth Cremona, responsable de infraestructuras energéticas de Ember, sostiene que la generación limpia in situ constituye una herramienta más eficaz para aliviar la presión sobre las redes sin incrementar los costes para los consumidores. Por ello, considera fundamental que la regulación determine qué instalaciones pueden construirse detrás del contador.

La regulación será clave para aprovechar la flexibilidad de los centros de datos

Ember concluye que la gestión de la demanda y la generación in situ no son soluciones excluyentes, sino complementarias. La elección de cada alternativa debe responder al tipo de actividad que desarrolla cada centro de datos y a las características de sus cargas de trabajo.

Por este motivo, el centro de estudios considera que los reguladores deben tener en cuenta estas diferencias al establecer las condiciones de conexión de estas instalaciones a la red eléctrica, definir los servicios de flexibilidad que pueden ofrecer y determinar qué activos de generación y almacenamiento pueden instalarse detrás del contador.

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