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Las renovables alcanzarán el 65% de la generación eléctrica mundial en 2040, según DNV


Las energías renovables alcanzarán el 65% de la generación eléctrica mundial en 2040, en un contexto marcado por una rápida electrificación de la economía, una mayor expansión de las redes y el almacenamiento y una reducción progresiva del peso de los combustibles fósiles.

Así lo recoge la décima edición del Energy Transition Outlook 2026 de DNV, que proyecta la evolución de la oferta y la demanda energética mundial hasta 2060 y sitúa a la electrificación como uno de los principales motores de la transición.

Según el informe, la generación eléctrica mundial aumentará desde unos 33.000 TWh en 2025 hasta 84.000 TWh en 2060, lo que supone un incremento del 155%. La expansión responderá tanto al crecimiento de la demanda como a las necesidades adicionales de almacenamiento, flexibilidad y transmisión de un sistema con una elevada penetración renovable.

Fuente: DNV

Solar y eólica superarán a toda la generación fósil en 2033

DNV prevé que en 2033 la generación conjunta de energía solar y eólica supere por primera vez a toda la electricidad producida mediante combustibles fósiles.

Para 2060, la solar representará el 46% de la generación eléctrica mundial, mientras que la eólica aportará otro 31%. Para entonces, la demanda de electricidad será aproximadamente 2,5 veces superior a la registrada en 2025.

La mayoría de las regiones contará además con menos de un 10% de generación fósil en su mix eléctrico en 2060, con la excepción del noreste de Eurasia. Europa, actualmente la región con el suministro eléctrico más descarbonizado, alcanzaría una generación 99% libre de carbono desde mediados de la década de 2050.

La inversión en renovables se duplica en cinco años

El informe señala que la inversión mundial en energías renovables continúa acelerándose. El gasto anual habría pasado de 860.000 millones de dólares en 2021 a 1,77 billones de dólares en 2026, más del doble en cinco años.

DNV prevé además que la inversión destinada a redes eléctricas, almacenamiento y energías renovables se triplique hasta 2040, a medida que el capital se desplaza desde el suministro de combustibles hacia la infraestructura eléctrica.

La energía solar se consolidará como el principal destino de inversión dentro del sector energético, mientras que el gasto en redes y almacenamiento continuará aumentando para acompañar la electrificación del transporte, los edificios y la industria.

Las baterías aceleran más rápido que las previsiones

El almacenamiento será uno de los elementos centrales del nuevo sistema eléctrico. DNV señala que la capacidad instalada de baterías se ha multiplicado por 14 en los últimos cinco años y que actualmente es la tecnología de capacidad eléctrica de más rápido crecimiento.

Solo en 2026 se instaló el doble de capacidad de almacenamiento en baterías a escala utility que en 2025.

Sin embargo, el informe advierte de que la expansión de la transmisión y de la flexibilidad de la demanda no está avanzando con suficiente rapidez. Aunque el desarrollo de nuevas redes requiere largos periodos de ejecución, DNV considera que una mayor flexibilidad de la demanda puede aportar beneficios relevantes a corto plazo.

El gas seguirá desempeñando un papel para equilibrar el sistema, aunque su participación en la generación eléctrica caerá desde el 23% actual hasta el 8% en 2050.

La electricidad ganará peso en la demanda energética mundial

La electrificación avanzará durante las próximas dos décadas a un ritmo más del doble del observado en los veinte años anteriores.

En 2005, la electricidad representaba el 16% de la demanda final mundial de energía. Actualmente supone alrededor del 21% y DNV prevé que alcance el 33% en 2045.

China liderará este proceso. La electricidad cubre actualmente cerca del 27% de su demanda final de energía y superaría el 50% en 2060.

En las próximas dos décadas, Europa, China e India registrarán en conjunto un crecimiento medio de la demanda eléctrica del 62%, mientras que Norteamérica, Oriente Medio y Rusia experimentarán un aumento medio del 47%.

Refrigeración y vehículos eléctricos impulsarán la demanda hasta 2040

Pese al rápido crecimiento de los centros de datos y la inteligencia artificial, DNV señala que los principales responsables del incremento de la demanda eléctrica hasta 2040 serán otros sectores.

La refrigeración de espacios representará el 22% del aumento, seguida de la recarga de vehículos eléctricos, con un 21%, y de los centros de datos, incluida la inteligencia artificial, con un 18%.

Para 2060, el 84% del parque automovilístico mundial será eléctrico, según las proyecciones del informe.

La demanda eléctrica de los centros de datos se multiplicará por catorce

DNV proyecta que el consumo mundial de electricidad de los centros de datos aumentará desde unos 400 TWh en 2025 hasta 1.100 TWh en 2030, 2.700 TWh en 2040 y 5.700 TWh en 2060.

Esto supone multiplicar por catorce el consumo actual y elevar su participación en la demanda eléctrica global desde el 1,2% hasta el 6,8% en 2060.

Las cargas de trabajo vinculadas a inteligencia artificial superarían el consumo de los centros de datos convencionales a partir de 2031. No obstante, DNV advierte de que esta es una de las proyecciones con mayor incertidumbre de todo el informe.

El hidrógeno y el CCS pierden peso en las previsiones

Mientras las tecnologías renovables maduras continúan ganando competitividad, DNV ha reducido sus expectativas para algunas soluciones todavía dependientes de apoyo político.

En comparación con su Outlook de 2025, la compañía ha rebajado sus previsiones de despliegue a largo plazo de hidrógeno en un 29% y de captura y almacenamiento de carbono (CCS) en un 15% para 2060.

La energía nuclear constituye una excepción. DNV prevé que su capacidad aumente un 30% durante la próxima década y un 170% hasta 2060, manteniendo una participación relativamente estable en la generación eléctrica mundial.

Las emisiones caerán un 44% hasta 2050

DNV estima que las emisiones de CO2 relacionadas con la energía disminuirán un 44% respecto a los niveles actuales para 2050, pasando de alrededor de 39 Gt a 22 Gt.

Para 2060, la reducción alcanzaría el 63%, aunque el mundo todavía estaría lejos de lograr las emisiones netas cero.

La compañía proyecta que ese objetivo no se alcanzará hasta 2098, mientras que la trayectoria actual conduciría a un calentamiento global de aproximadamente 2,3 °C a finales de siglo.

DNV considera que limitar el calentamiento a 1,5 °C es ya prácticamente inalcanzable, aunque mantenerlo claramente por debajo de 2 °C todavía sería posible con compromisos climáticos más ambiciosos.

La seguridad energética refuerza el papel de las renovables

El Outlook identifica además un cambio en las motivaciones que están impulsando la transición. La seguridad energética, la competitividad industrial, la resiliencia y la reducción de dependencias externas están ganando peso junto a los objetivos climáticos.

Según DNV, las sucesivas crisis de suministro han reforzado la percepción de las renovables como una herramienta para reducir la exposición a la volatilidad de los combustibles fósiles importados.

En este escenario, la próxima década estará marcada no solo por la instalación de nueva generación renovable, sino por la necesidad de integrar redes, almacenamiento, flexibilidad y generación distribuida a una escala sin precedentes.

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