Portugal presenta 31 medidas para reforzar su sistema eléctrico tras el apagón del 28A
Tres meses después del histórico apagón del 28 de abril, el Gobierno portugués ha presentado un ambicioso paquete de 31 medidas para reforzar la seguridad del sistema eléctrico nacional. La ministra de Medio Ambiente y Energía, Maria da Graça Carvalho, encabezó hoy la conferencia de prensa donde se evaluaron los hechos y se expusieron las acciones ya adoptadas —y otras en marcha— para mejorar la resiliencia del país frente a futuras crisis. Este es el plan más grande para fortalecer la red eléctrica que ha lanzado Portugal en los últimos años,
“Nuestros sistemas son globalmente seguros, resilientes y confiables. Lo que ocurrió el 28 de abril tuvo origen fuera del territorio nacional. No fue causado por ninguna falla de nuestros sistemas”, afirmó la ministra al comenzar su intervención, dejando claro que el apagón fue consecuencia de una alteración eléctrica en el sur de España que afectó a toda la Península Ibérica.
La recuperación del suministro en Portugal fue rápida: a las 11:35, menos de dos minutos después del incidente, ya se había solicitado el arranque de emergencia en la presa de Castelo de Bode. A las 23:22, la red nacional de transporte estaba completamente restablecida, y para las 3 de la madrugada, toda la población portuguesa tenía acceso a la red de distribución.
“No comenzamos a reforzar la seguridad operativa de nuestras redes por causa del apagón. Ya lo veníamos haciendo desde hace tiempo y nunca hemos dejado de hacerlo”, recalcó Carvalho.
Almacenamiento energético: pilar de la nueva estrategia
Una de las medidas más relevantes del plan es el lanzamiento de un nuevo mercado de servicios del sistema basado en almacenamiento energético, con especial enfoque en tecnologías como baterías. “Vamos a lanzar una subasta antes de 2026 para incorporar estos sistemas al mercado eléctrico. El almacenamiento será clave para dar estabilidad y flexibilidad a la red”, explicó la ministra.
Esta acción forma parte de una visión a largo plazo que incluye la adaptación del sistema eléctrico a las exigencias de la transición energética, sin comprometer la seguridad operativa.
31 medidas en cinco ejes estratégicos
El plan de acción se estructura en cinco grandes capítulos:
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Resiliencia y seguridad operativa del sistema eléctrico nacional.
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Planificación de una red rápida y eficaz.
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Aceleración de las energías renovables.
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Capacidad de respuesta de las infraestructuras críticas.
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Colaboración internacional e interconexión de mercados.
Entre las medidas destacadas, la ministra subrayó:
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Duplicación del número de centrales con capacidad de Black Start, que pasarán de dos a cuatro a partir de enero.
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Aceleración de una inversión de 137 millones de euros, ya autorizada fuera del plan general para agilizar su ejecución.
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Creación de un “mapa verde” que identificará zonas preferenciales para la producción de energía renovable, con menor impacto ambiental y permisos más rápidos.
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Reducción de trámites para comunidades energéticas y autoconsumo, reforzando la resiliencia local.
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Una convocatoria de 25 millones de euros para proyectos piloto en infraestructuras críticas, que integren microrredes, almacenamiento y renovables.
Impacto mínimo en la factura
Carvalho fue clara al abordar la preocupación por el coste de estas inversiones: “El impacto será de apenas 1 céntimo por cada 25 euros en la factura de electricidad, es decir, un 0,04 %. Es un valor ínfimo si consideramos que se trata de un seguro para nuestra red energética. Y es exactamente eso lo que estamos haciendo”.
Además de las acciones nacionales, Portugal está trabajando junto con España y Francia para acelerar las interconexiones con el resto del continente. Se prevé una reunión ministerial con la Comisión Europea tras el verano, para acordar un calendario más ágil.
“Vale la pena esta inversión. Estamos construyendo una red más segura, más verde y más preparada para el futuro”, concluyó la ministra.





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