Solar, hidráulica e hidrógeno verde: el trío necesario para dinamizar el sector renovable en Brasil
Las energías renovables no convencionales, el hidrógeno verde y la electromovilidad han marcado el ritmo de la transición energética de Brasil durante el periodo reciente. Según la última previsión del Ministerio de Minas y Energía y el regulador Aneel, el país espera registrará un récord en la expansión de la capacidad de generación eléctrica centralizada en 2023, con un aumento de 10,3 gigavatios (GW), con más del 90% de este total en plantas eólicas y solares.
Sin embargo, según Alessandra Torres, presidente de ABRAPCH, y quien participó en la segunda edición de Energyear Brasil, con las nuevas tecnologías, la hidroelectricidad ha ido quedando a un lado. ¿Por qué? Según ella, la crisis hídrica del 2021 no se desencadenó por falta de agua sino “de caja de agua y gestión de recursos”.
Torres, que defendió la riqueza de recursos naturales del país, también explicó que la matriz eléctrica se ha configurado ahora mucho más para la entrada de fuentes renovables intermitentes. “Todas las decisiones del sector eléctrico ahora giran hacia la transición energética y Brasil, con la hidroeléctrica, tiene uno de las más limpios del mundo”, quiso añadir, y pidió al Gobierno priorizar las pequeñas centrales hidroeléctricas (PCH) ambientalmente sostenibles, que según ella, tienen dentro de sus muchos atributos el del almacenamiento y pueden ser el pulmón de la transición.
Mientras tanto, Guilherme Chrispim, Chief Executive Officer de la Asociación Brasileña de Generación Distribuida (ABGD), señaló que la fuente hídrica es, en sí misma, la posibilidad de un reservorio nacional.
Explicó que no hay cómo hacer crecer las fuentes intermitentes. “No hay todos los días sol, viento o ciclos de biogás o biomasa”, por lo que señaló la importancia de volver a mirar hacia los recursos hídricos.
A su vez, Chrispim añadió que la generación distribuida está teniendo un papel importante en la descarbonización de la matriz energética de Brasil “porque al estar empezando a tener un mundo de pequeñas plantas nos convertimos en generadores”, señaló.
Con base en la importancia de tener una matriz energética diversificada, el Chief Executive Officer de ABGD augura un escenario de crecimiento importante. Y es que, según datos de la Asociación Brasileña de Energía Solar Fotovoltaica (Absolar), Brasil ya supera los 17 GW de capacidad solar instalada en el sector de la generación distribuida, que incluye proyectos fotovoltaicos de menos de 5 MW.
Por su parte, Bárbara Torres, coordinadora de Asuntos Regulatorios de ABEEólica, señaló que para que todas estas grandes iniciativas de crecimiento lleguen de la manera correcta el gran desafío es la transmisión. Según explicó, “Brasil tiene recursos maravillosos y proyectos renovables grandes que no logramos conectar a la red”, por lo que también pidió que la regulación responda de manera coordinada con la aceleración tecnológica que supone la actualidad renovable.
Finalmente, Ronaldo Koloszuk, presidente de Absolar, apuntó a un fuerte crecimiento solar y eólico. Uno en el que, como sugieren los datos, tendrá a la energía solar se convertirá en la número uno, sobrepasando a la hídrica, para antes de 2024.
Koloszuk también destacó las oportunidades que supone el hidrógeno verde para el país. “Es una realidad y gracias a él vamos a tener mucha inversión en puertos, almacenamiento, materia prima, etcétera. Ya hay varios inversionistas haciendo plantas”, dijo.
El presidente de Absolar definió a Brasil como la “nueva Arabia Saudita de hidrógeno verde” e hizo un llamado para destrabar reglamentos y crear un ambiente adecuado para su desarrollo, uno en el que Europa, por ejemplo, vea en el país latinoamericano a un gran aliado para la descarbonización.





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