Newsletter

Quieres recibir nuestras novedades

GALERIA
Créditos: UNEF

España incorpora 10,1 GW fotovoltaicos en 2025 mientras el sector entra en una fase de estabilización


La fotovoltaica consolidó su peso en el sistema eléctrico español durante 2025, pero el crecimiento del sector afronta ahora nuevos retos vinculados a los precios, la demanda, el almacenamiento y la adaptación del mercado eléctrico. Así lo recoge el Informe Anual de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), elaborado con la colaboración de la Universidad de Castilla-La Mancha, que analiza la evolución de la industria durante 2025 y los desafíos de la segunda fase de la transición energética hasta 2030.

Bajo el título “Desafíos de la segunda fase de la transición energética (2025-2030)”, el informe sitúa a la electrificación de los usos finales, el almacenamiento y una adaptación del mercado eléctrico a las características de un sistema con una elevada penetración renovable entre las principales palancas para aprovechar el recurso solar de España y convertirlo en una ventaja económica e industrial.

Durante 2025 se instalaron 10.105 MW de nueva potencia fotovoltaica en España, de los que 8.966 MW correspondieron a plantas en suelo y 1.139 MW al autoconsumo. La instalación de plantas en suelo aumentó un 31% respecto al año anterior, mientras que el autoconsumo se estabilizó en torno a 1,1 GW anuales, con un descenso del 4% en la nueva potencia instalada frente a 2024.

Con este despliegue, España se situó como el segundo mercado fotovoltaico de la Unión Europea en 2025. En el conjunto de Europa se instalaron 67,2 GWp durante el año, mientras que a escala mundial la fotovoltaica volvió a ser la tecnología con mayor nueva capacidad instalada, con 698 GWp, elevando la capacidad acumulada global por encima de los 3 TWp.

La fotovoltaica gana peso en el mix y presiona los precios

La solar fotovoltaica ya representa casi el 23% del mix eléctrico español, convirtiéndose en la tecnología con mayor peso en la generación eléctrica, según UNEF. Esta elevada producción durante las horas solares está contribuyendo a contener los precios de la electricidad en ese periodo, en un contexto marcado por el encarecimiento de los combustibles fósiles.

Sin embargo, esta misma dinámica plantea un nuevo desafío para el sector. Los menores precios durante las horas de mayor producción solar están reduciendo también los precios capturados por las instalaciones fotovoltaicas: pasaron de 42,28 euros/MWh en 2024 a 36,39 euros/MWh en 2025, y se situaron en 29,68 euros/MWh durante el primer semestre de 2026.

A esta presión se suma el aumento de las horas con precios cero o negativos. En 2025 se contabilizaron 797 horas con precios iguales o inferiores a 0 euros/MWh y generación fotovoltaica significativa. En 2026, esa cifra ya se había alcanzado el 7 de julio y rondaba las 900 horas a comienzos de septiembre.

Para UNEF, esta situación puede desincentivar nuevas inversiones si no se acompaña de medidas capaces de aumentar la demanda eléctrica y desplazar parte del consumo hacia las horas de mayor generación renovable.

Electrificar la demanda para aprovechar la generación renovable

En este contexto, el informe identifica la electrificación de los usos finales como uno de los principales desafíos de esta nueva etapa. España cuenta ya con 71,5 GW de puntos de conexión de demanda concedidos o previstos en la planificación a 2030, a los que se suman otros 24 GW de capacidad solicitada y pendiente de resolución.

Entre los principales focos de nueva demanda figuran los centros de datos, la industria, el hidrógeno, el almacenamiento y la movilidad eléctrica.

Para UNEF, facilitar que estos nuevos consumos puedan aprovechar una electricidad renovable competitiva representa una oportunidad para impulsar la industrialización, atraer inversión y mejorar la competitividad de la economía española.

El almacenamiento gana protagonismo

El almacenamiento aparece como otra de las piezas centrales de esta segunda fase. En 2025, el almacenamiento detrás del contador creció un 65%, hasta alcanzar 540 MWh instalados durante el año, elevando el acumulado desde 2022 hasta 2.745 MWh.

En el caso del almacenamiento en suelo, España cuenta actualmente con 261 MW instalados, de los que 241 MW corresponden a sistemas híbridos y 20 MW a instalaciones stand-alone. Además, existen 33.031 MW con permiso concedido y 14.607 MW en tramitación.

UNEF considera necesario facilitar que este potencial llegue al sistema mediante medidas como el desarrollo de permisos flexibles de acceso y conexión y la agilización de las tramitaciones.

La organización también reclama cambios en el funcionamiento del mercado eléctrico para adaptarlo a un sistema con una mayor presencia de renovables. Entre sus propuestas figura establecer suelos y techos de precios que eviten la proliferación de horas con precios cero o negativos.

A corto plazo, UNEF plantea además medidas como la retribución de las restricciones técnicas, créditos ICO para financiar proyectos, el impulso de la hibridación de instalaciones existentes y una retribución adecuada para los servicios de control de tensión.

Un sector con impacto económico e industrial

Más allá de la generación eléctrica, el informe destaca el peso que la fotovoltaica ya tiene en la economía española. En 2025, el sector aportó 9.841 millones de euros al PIB nacional, aproximadamente el 0,5% del PIB, mientras que su huella económica total alcanzó 14.121 millones de euros.

La actividad fotovoltaica generó 134.708 empleos directos, indirectos e inducidos, mientras que las exportaciones alcanzaron 3.208 millones de euros.

La industria destinó además 473 millones de euros a I+D+i, con una intensidad innovadora del 3,6%, más del doble de la media de la industria española, situada en el 1,6%.

El autoconsumo también mantiene un papel relevante dentro de esta evolución, consolidándose como una de las principales vías de desarrollo de la industria fotovoltaica española.

Para Rafael Benjumea, presidente de UNEF, la primera etapa permitió demostrar que la fotovoltaica puede desplegarse a gran escala y contribuir al empleo, la inversión y la seguridad de suministro. El siguiente paso, según el responsable de la asociación, pasa por electrificar la economía, desplegar almacenamiento y autoconsumo, adaptar el mercado eléctrico a la nueva realidad renovable y reforzar la integración social de los proyectos.

En esta segunda fase, UNEF plantea así un cambio de foco: de acelerar únicamente la instalación de nueva capacidad fotovoltaica a conseguir que la generación renovable existente y futura encuentre suficiente demanda, flexibilidad y capacidad de almacenamiento para seguir aportando valor económico e industrial a España.

Comentarios

  • Sé el primero en comentar...


Deja tu comentario