Stantec con objetivos claros: la carbono neutralidad para 2022 y cero emisiones en su operación global para 2030
Stantec enfoca su negocio alrededor de disciplinas e industrias para dar vida a proyectos de construcción, energía y recursos, medioambientales y de infraestructura; por medio de la ingeniería, arquitectura, diseño de interiores, arquitectura paisajista, topografía, ciencias ambientales, gestión de proyectos y economía del proyecto, desde el concepto y la planificación inicial hasta el diseño, la construcción y la puesta en servicio.
La empresa de 22 mil colaboradores en 6 continentes, busca la coordinación entre la comunidad, la creatividad y el cliente. Stantec tiene una importante relevancia a nivel global y por ello conversamos con Claudio Andrés Aravena Mori, Environmental Manager de la empresa, a continuación la entrevista:
1.Este 2021, Stantec se comprometió a alcanzar la neutralidad en carbono para el año 2022 como un primer paso para lograr cero emisiones netas en sus operaciones para el 2030 a lo largo de su presencia en el mundo. ¿En qué consiste este plan y cómo se ejecutará para alcanzar la meta?
Como parte de su compromiso continuo con las prácticas sostenibles líderes del sector en todo el mundo, Stantec se ha comprometido con alcanzar la neutralidad de carbono para 2022 como primer paso para lograr operaciones netas cero para 2030 en toda su huella global. De este modo, la compañía sigue demostrando su liderazgo al alinearse con el objetivo más ambicioso del Acuerdo de París: limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales.
Stantec prevé alcanzar la neutralidad de carbono -a partir de las emisiones declaradas en 2022- cumpliendo los objetivos de reducción de emisiones y abordando las emisiones restantes mediante la compra de certificados de energía renovable (o el equivalente a nivel de país) y compensaciones de carbono certificadas. La neutralidad de carbono se reconoce como un paso intermedio hacia el objetivo de cero emisiones. Para cumplir su compromiso de cero emisiones netas, la organización tiene previsto realizar una transición en la compra de compensaciones hacia opciones que produzcan directamente energía renovable o reduzcan el carbono. Se prevé que esa transición se base en una combinación de vías tradicionales e innovadoras que conecten directamente con el trabajo de los clientes y la experiencia técnica de Stantec.
Además de abordar el impacto operacional del carbono de Stantec, el “cero neto” también representa una importante oportunidad de negocio para las empresas de ingeniería y diseño, que tienen la capacidad única de liderar la definición de nuevas soluciones innovadoras para el mercado. La Oficina de Innovación de Stantec financiará la investigación impulsada por los empleados y las soluciones empresariales que no sólo servirán como recurso estratégico para reducir las emisiones de carbono de Stantec, sino también las de sus clientes.
El proceso para lograr cero emisiones netas en sus operaciones consta de tres pasos:
A.Utilizando una meta basada en la ciencia a manera de guía, con lo que disminuimos las emisiones mediante la implementación de medidas proactivas que reduzcan nuestra huella física, como por ejemplo replantear nuestros enfoques respecto a los espacios de trabajo y viajes. La reducción de emisiones continuará cada año con este plan.
B.Adquiriendo certificados de energía renovable (o el equivalente a nivel de país) y compensaciones de carbono de alto valor certificadas para las emisiones que no podamos reducir, lo que nos ayudará a lograr un paso intermedio hacia la neutralidad en carbono. Algunas de nuestras ubicaciones geográficas actuarán más rápido que otras, pero todas las operaciones podrán asegurar que son neutras en carbono en base a las emisiones del 2022.
C.Pasando a ser autosuficientes en añadir energía renovable a la red y retirando carbono de la atmósfera. Nuestro enfoque requerirá asociarnos con proveedores respetados, pero también de innovación.
2. La crisis sanitaria que enfrenta el mundo ha probado la importancia de la descarbonización de cara al futuro, ¿Cuáles son los principales retos que aún se deben enfrentar desde la industria para la implementación a gran escala de las energías verdes?
El Plan de Descarbonización anunciado en 2019 por el Gobierno de Chile es calificado como uno de los grandes hitos, pues implica un fomento para incorporar las ERNC al sistema.
Según cifras del Ministerio de Energía, a junio de 2020 la matriz energética nacional está compuesta por 24.304 MW de capacidad neta instalada, de los cuales 5.607 MW corresponde a ERNC. Es decir, el 23% del total, una cifra que indica que el país ya sobrepasó la meta fijada por ley al año 2025, respecto a que el 20% de la energía de nuevos contratos debe provenir de estas fuentes.
La llegada de las ENRC como solución técnico-económico incuestionable para continuar el desarrollo de Chile ha generado transformaciones profundas difíciles de imaginar hace una década: el retiro voluntario de las centrales de carbón, la posibilidad de avanzar en electromovilidad -ya que es posible tener una matriz eléctrica baja en carbono-, y acelerar tecnologías y discusiones de tecnologías complementarias, como el almacenamiento en diversos formatos, desde baterías a hidrógeno verde. Respecto a este último, el rol de las energías renovables en su fabricación es fundamental. Chile tiene la posibilidad de ser líder mundial, por lo que en la medida que el país produzca energía de fuentes renovables y a bajo costo, puede permitir a esta industria transformarse en un nuevo polo de progreso (potencial tan importante como el del cobre). Las estimaciones del Ministerio de Energía y la de estudios internacionales ubican a Chile en una posición inmejorable para ser altamente competitivo en la producción y exportación. Pero para que el país llegue preparado al 2030, cuando se estima que el hidrógeno verde sea competitivo contra el diésel, es mandatorio trabajar en la elaboración de una estrategia, una regulación y pilotos.
No basta con suponer que las energías renovables se instalarán y reemplazarán a las centrales termoeléctricas, impulsadas tan sólo por el mercado. Los desafíos existen y, de no atenderse, pueden transformarse en barreras insalvables para alcanzar la transición a 2050. Por una parte, el factor de desafío más significativo es la necesidad urgente de adecuar el anticuado sistema de transmisión a las capacidades y características necesarias para permitir las inyecciones y el transporte de la nueva energía renovable. Y por otra, la estrategia energética no puede limitarse sólo a enfrentar los desafíos de la generación tradicional ni a promover exclusivamente el desarrollo de las energías nuevas. Es esencial incorporar, como un principio fundamental, el uso eficiente de la energía, lo que permitirá desacoplar el crecimiento económico del aumento de la demanda en el consumo.
3.¿Cuáles son los principales retos para el desarrollo de estos proyectos renovables en Chile, existen aún barreras legales o regulatorias que se pueden mejorar?
En primer lugar, es importante destacar los factores que han determinado el crecimiento de las ERNC: i) el nivel de desarrollo que han alcanzado estas tecnologías que permite generar electricidad a precios muy competitivos; ii) un factor regulatorio institucional con una política energética a largo plazo, lo que da seguridad a los inversionistas en apostar por tecnologías nuevas y recuperar las inversiones; iii) el factor social, donde la sociedad ha jugado un papel importante empujando tecnologías limpias, la descarbonización y la recuperación de las zonas de sacrificio.
Un estudio realizado por el Coordinador Eléctrico Nacional (entidad que gestiona la generación de energía eléctrica según las necesidades del país) anticipa que la demanda de energía se duplicará en los próximos 20 años. En esta situación las energías limpias tendrán un rol clave, pero si bien la situación en el país para las ERNC es muy auspiciosa, los desafíos persisten. Uno de ellos es sentar las bases para proyectar el 100% de generación de la matriz eléctrica al 2040. Para esto se necesita contar con una ley de flexibilidad que permita cuantificar todos los beneficios que traen las ERNC al sistema, no sólo más barata y limpia, sino también en sistemas de almacenamiento en todas las tecnologías.
A esto se suma la necesidad de mejorar el marco regulatorio en el ámbito ambiental y la agilización en la evaluación de los proyectos en el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), y avanzar con el plan de descarbonización del país.






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