Una central solar híbrida llevará energía continua por primera vez a miles de familias rurales en Colombia
Un hito histórico en materia de energización rural se vive en el departamento del Chocó, Colombia, donde por primera vez más de 1.700 familias en Capurganá y 2.200 en Acandí accederán a energía eléctrica continua, confiable y sostenible gracias a la implementación de una moderna central solar híbrida y a la repotenciación de infraestructura existente, ha informado el Ministerio de Energía y minas del país. Este hito marca un antes y un después para los hogares que durante años vivieron con un servicio limitado, intermitente y dependiente de costosos combustibles fósiles.
Este avance hace parte de la estrategia nacional de Transición Energética Justa liderada por el Instituto de Planificación y Promoción de Soluciones Energéticas (IPSE) y el Ministerio de Minas y Energía. La inversión total supera los $31.500 millones (aproximadamente 7,5 millones de dólares), destinados a garantizar el acceso permanente a electricidad en zonas tradicionalmente excluidas del sistema eléctrico nacional.
En Capurganá, la instalación de una central híbrida con 3.500 paneles solares y respaldo térmico permite, por primera vez, brindar servicio eléctrico las 24 horas del día. Este proyecto, con una inversión superior a $19.000 millones de pesos colombianos (alrededor de 4,5 millones de dólares), mejora la calidad de vida de los hogares, impulsa el comercio local y fortalece el turismo en lugares de alto valor ambiental como Sapzurro, Playa Belén y Playa Regalo.
“Esto no es solo un proyecto energético, es un cambio de vida. Capurganá y sus habitantes tendrán nuevas oportunidades económicas, turísticas y sociales”, afirmó Edwin Palma, ministro de Minas y Energía.
En paralelo, se adelanta la repotenciación de la central de generación en Acandí y la mejora de la línea de interconexión entre ambos territorios, beneficiando a comunidades como Aguacate, Playa Soledad, Bahía Rufino, Borbua y veredas cercanas. Esta segunda fase cuenta con una inversión adicional de $12.500 millones de pesos colombianos (cerca de 3 millones de dólares).
Además del impacto energético, el proyecto ya ha generado 20 empleos directos y 12 indirectos, priorizando mano de obra local. Esto fortalece el tejido social y capacita a las comunidades para operar y mantener los sistemas.
“Estamos supervisando el avance de dos obras fundamentales para el desarrollo de la región. La energía transformará significativamente la calidad de vida y abrirá nuevas posibilidades para estos territorios con enorme potencial turístico, ecológico y cultural”, destacó Danny Ramírez, director del IPSE.
Con esta intervención, el Gobierno nacional reafirma su compromiso con una Colombia más conectada, equitativa y sostenible, donde el acceso a servicios básicos llegue a todos los rincones del país, sin importar su ubicación geográfica.





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