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Con el 40% de las patentes del sector, las baterías se consolidan como eje de la innovación energética


La innovación energética vive un giro estratégico. La segunda edición del informe State of Energy Innovation de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) concluye que la seguridad energética y la competitividad industrial se han convertido en los principales motores de la I+D en 2025, por delante incluso del coste o las emisiones.

Según la encuesta realizada por el organismo, el 80% de los expertos sitúa la seguridad energética entre los tres principales impulsores de la innovación este año. El cambio de prioridades se produce en un contexto en el que el gasto en energía representa hasta el 10% del PIB mundial y los mercados globales de tecnologías como baterías, transformadores, turbinas o motores mueven billones de dólares.

Más innovación, pero con mayor incertidumbre financiera

El informe destaca que uno de cada diez registros de patentes en el mundo ya está relacionado con energía, una proporción superior a la de sectores como el químico, farmacéutico o del transporte. Solo en 2025 se identificaron más de 150 hitos relevantes en innovación energética, desde baterías de sodio hasta avances en geotermia avanzada o energía de fusión.

Sin embargo, el dinamismo tecnológico convive con señales de transición financiera. La inversión pública global en I+D energética cayó en 2024 respecto al máximo alcanzado en 2023 y se estima que descenderá un 2% adicional en 2025, hasta 55.000 millones de dólares. En los países miembros de la IEA, el gasto público en I+D energética equivale actualmente al 0,05% del PIB, lejos del 0,1% registrado tras las crisis del petróleo de los años 70.

La financiación privada tampoco escapa a esta moderación. La inversión de capital riesgo en start-ups energéticas suma tres años consecutivos de caída y se situó en 27.000 millones de dólares en 2025, en un entorno marcado por tipos de interés elevados y la fuerte competencia de la inteligencia artificial, que ya absorbe cerca del 30% del capital riesgo global.

El almacenamiento domina el panorama tecnológico

Si hay un ámbito que sobresale es el almacenamiento energético. Las baterías concentraron el 40% de las patentes energéticas en 2023, la mayor cuota registrada hasta la fecha. La IEA subraya que ninguna otra tecnología ha alcanzado un peso comparable, reflejo de su papel estratégico para las redes eléctricas, la seguridad energética y la política industrial en un contexto de electrificación acelerada.

China, Corea y Japón siguen liderando el registro de patentes en baterías de ion-litio, aunque con cambios significativos en las cuotas. Mientras Japón pasó de registrar la mitad de las patentes de materiales catódicos en 2010 a menos del 10% en 2022, China elevó su participación del 4% a cerca del 40% en ese mismo periodo.

China acelera, Europa refuerza el gasto y EE.UU. reorienta prioridades

El informe identifica divergencias regionales crecientes. China concentra el 60% del gasto corporativo mundial en I+D en suministro e infraestructuras energéticas y duplicó sus solicitudes internacionales de patentes energéticas entre 2020 y 2023. Su actividad se centra especialmente en almacenamiento y eficiencia industrial.

Europa, por su parte, ha elevado el gasto público en I+D energética hasta el 0,08% del PIB y concentra el 25% del capital riesgo global en energía. Más del 40% de las start-ups energéticas que cerraron su primera ronda en 2025 se ubicaron en la región, aunque las empresas europeas siguen levantando menos capital que sus homólogas estadounidenses.

En Estados Unidos, el ecosistema mantiene su fortaleza —casi el 50% del capital riesgo energético global se dirige a start-ups estadounidenses—, pero el presupuesto federal de I+D energética cayó un 8% en 2025 tras una revisión de prioridades.

Redes y fusión: retos de largo recorrido

El documento también advierte de la necesidad de reforzar la resiliencia de las redes eléctricas, especialmente tras recientes apagones en distintas regiones del mundo. Tecnologías como inversores formadores de red, transformadores de estado sólido o almacenamiento de larga duración ya están listas, pero su despliegue depende de reformas regulatorias.

En paralelo, la energía de fusión avanza hacia la demostración comercial tras importantes hitos experimentales en 2025, apoyados por cooperación internacional. No obstante, la IEA recuerda que persisten desafíos técnicos en el ciclo del combustible y los materiales antes de una implantación a escala.

Tres prioridades para 2026

Ante un entorno más fragmentado y competitivo, la IEA identifica tres líneas de acción clave: alinear innovación con competitividad y resiliencia industrial; adaptar los instrumentos financieros para cubrir las brechas de financiación actuales; y reforzar las redes de colaboración entre investigadores, emprendedores y financiadores.

El mensaje de fondo es claro: aunque cambien las prioridades políticas, la necesidad de una inversión sostenida y estratégica en innovación energética sigue siendo determinante para el crecimiento económico, la seguridad y la transición tecnológica global.

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