Eólica marina en Colombia: las claves para avanzar hacia una nueva industria
Colombia ha dado los primeros pasos para desarrollar una industria de energía eólica marina, pero todavía necesita cerrar importantes brechas regulatorias, ambientales, sociales y de planificación para que los futuros proyectos puedan avanzar de forma sostenible.
Así lo señala el nuevo reporte “Energía eólica marina en Colombia: reporte socioambiental y de planeación espacial marina. Estado actual, oportunidades y retos”, elaborado por la Asociación de Energía Eólica Marina de Colombia (EEMa Colombia).
El documento analiza hasta qué punto el marco institucional y regulatorio del país está preparado para gestionar los desafíos asociados al despliegue de esta tecnología y presenta 22 recomendaciones para reducir los riesgos de una industria que todavía se encuentra en una fase inicial.
El análisis cobra especial relevancia después de la primera ronda de eólica marina del país. Colombia se convirtió en el primer país de América Latina en implementar una licitación para asignar áreas marítimas destinadas a esta tecnología. El proceso atrajo inicialmente a ocho empresas y consorcios, pero terminó con una única oferta para desarrollar un proyecto de 425 MW frente a las costas del departamento del Atlántico.
Para EEMa Colombia, ese resultado refleja las condiciones tempranas del mercado, pero también los desafíos existentes para atraer inversión nacional y extranjera al sector.

Tres grandes desafíos para la eólica marina
El reporte concentra buena parte de sus conclusiones en tres frentes que considera necesario abordar de manera anticipada y simultánea: el relacionamiento con las comunidades, la gestión ambiental y la planeación espacial marina.
El primero es el componente social. Las costas del Caribe colombiano albergan comunidades indígenas, afrodescendientes y pesqueras, por lo que cuestiones como la consulta previa, los territorios marinos sagrados y los posibles impactos sobre la pesca artesanal pueden ser determinantes para la viabilidad de los proyectos.
El documento toma como referencia la experiencia acumulada por Colombia durante más de dos décadas de desarrollo de la eólica terrestre en La Guajira y advierte de la necesidad de evitar que sus dificultades se trasladen ahora al sector offshore.
Uno de los problemas identificados es que actualmente no existe un mecanismo formal de socialización directa del Gobierno nacional con las comunidades costeras y las autoridades locales para explicar los objetivos del país respecto a la eólica marina.
El informe recomienda crear ese mecanismo antes e independientemente del relacionamiento que posteriormente desarrollen las empresas, con participación del Ministerio de Minas y Energía, la DIMAR y el Ministerio del Interior.
Más de 16.000 pescadores y un vacío de información
La pesca artesanal aparece como otro de los asuntos prioritarios. Según el reporte, más de 16.000 pescadores artesanales operan en el Caribe colombiano, pero el país no dispone de un registro completo de sus zonas de pesca.
EEMa Colombia considera que contar con esta información será fundamental para evaluar adecuadamente los impactos de los parques eólicos marinos e identificar las comunidades potencialmente afectadas.
La cuestión adquiere mayor relevancia ante la posibilidad de que futuras rondas alcancen áreas frente a La Guajira, departamento que concentra el mayor potencial técnico de eólica marina del país y que quedó fuera de la primera ronda.
El informe recomienda preparar anticipadamente las condiciones sociales para su eventual desarrollo, incluyendo mecanismos de consulta adecuados para el pueblo wayuu, la identificación de territorios sagrados y una estrategia diferenciada de relacionamiento con comunidades étnicas y no étnicas.
Colombia carece de evaluación ambiental estratégica para el sector
El segundo gran bloque de desafíos se encuentra en la regulación ambiental.
EEMa Colombia señala que el país no cuenta con una evaluación ambiental estratégica específica previa a la asignación de áreas para la eólica marina, un instrumento utilizado para identificar anticipadamente zonas sensibles, excluir espacios incompatibles con los proyectos y gestionar impactos acumulativos.
El reporte recomienda que el Ministerio de Minas y Energía y la DIMAR, en coordinación con el Ministerio de Ambiente, realicen este tipo de evaluaciones antes de abrir nuevas áreas a procesos competitivos.
También identifica otros vacíos. Colombia todavía no dispone de un manual específico de compensaciones para ecosistemas marinos y costeros ni de estándares para el desmantelamiento de infraestructura eólica marina y la posterior restauración ambiental.
El reporte recuerda además que el polígono utilizado en la primera ronda llegó a superponerse con el Parque Nacional Natural Corales del Rosario y San Bernardo, una situación que, según el documento, evidencia la importancia de prevenir este tipo de conflictos desde la propia delimitación de las áreas de futuras rondas.
Una ley para ordenar el espacio marino
El tercer gran reto es la planeación espacial marina.
Actualmente, Colombia no cuenta con una ley ni con un plan integral de ordenamiento espacial marino. Como consecuencia, el uso del océano se gestiona de manera fragmentada entre actividades como pesca, navegación, telecomunicaciones, conservación, hidrocarburos, turismo y, ahora, energía eólica marina.
Entre las recomendaciones prioritarias, EEMa Colombia propone adoptar una ley de planeación espacial marina que establezca competencias claras entre las autoridades y un proceso formal de ordenamiento marino-costero con participación de los diferentes actores y evaluación ambiental estratégica.
Colombia tampoco tiene una meta oficial única
El informe también pone sobre la mesa una cuestión de planificación energética: Colombia no dispone actualmente de una meta oficial única de capacidad eólica marina.
La Hoja de Ruta para el Despliegue de la Eólica Marina, la Hoja de Ruta de Transición Energética Justa y el Plan Energético Nacional contemplan diferentes escenarios para el desarrollo de esta tecnología.
Por ello, EEMa Colombia recomienda que el Ministerio de Minas y Energía alinee esos escenarios y establezca una meta oficial con horizontes 2030, 2040 y 2050, con el objetivo de orientar la planificación sectorial y proporcionar mayor certeza a los inversionistas.
El reporte recuerda que Colombia cuenta con un potencial técnico de eólica marina estimado de hasta 50 GW, especialmente concentrado en el Caribe y La Guajira. Sin embargo, esta cifra corresponde al potencial técnico previamente identificado y no constituye una nueva meta de instalación anunciada por el Gobierno.
El desafío que plantea ahora EEMa Colombia es convertir ese potencial en una industria viable mediante reglas claras, planificación del espacio marino, protección ambiental y un relacionamiento temprano con las comunidades, antes de que el país avance hacia nuevas rondas de asignación de áreas.





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