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José María González Moya, Director General de APPA Renovables

La caída de la demanda eléctrica será el principal desafío de las renovables en 2024: APPA


El cierre de 2023 trajo consigo récords para las energías renovables en España. En un año marcado por la sed de transición energética global, el país alcanzó una cuota del 50,8%, equivalente a 135.000 gigavatios-hora (GWh), frente al 42,2% de 2022, según el balance de Red Eléctrica.

Y aunque la cifra alimenta un escenario positivo, el nuevo año también parece arrastrar consigo las barreras que no pudieron ser resueltas anteriormente y abre el espectro a nuevos desafíos. Por lo mismo, en un análisis profundo del panorama actual de las energías renovables en España, José María González Moya, director deneral de APPA Renovables, compartió con Review Energy sus reflexiones más relevantes del sector.

Desde la ambición global para triplicar las renovables expresada en la COP28, hasta los detalles cruciales del Real Decreto-ley 8/2023. González Moya aborda temas clave, como la situación de la eólica y los obstáculos para el almacenamiento.

 

Review Energy (R.E.): ¿Cuáles fueron los avances más significativos en el sector renovable durante el año 2023?

Jose María González Moya (J.M.G.): Curiosamente, los principales del último mes del año. Por un lado, la constatación global en la COP28 de que las metas marcadas en España son ambiciosas pero compartidas por el resto del mundo. El objetivo es triplicar la potencia renovable para final de la década y eso supone un gran esfuerzo. Por otro lado, el Real Decreto-ley 8/2023, que no solo aumenta el plazo de los hitos administrativos de los proyectos renovables, sino que también introduce medidas positivas para el autoconsumo o el almacenamiento hidráulico.

 

R.E.: Justamente esta semana ha sido tensionaste para esos plazos -que en su momento pedía UNEF- gracias a ese Real Decreto-ley. ¿Cómo recibe Appa su aprobación?

J.M.G.: Como hemos visto, la fotovoltaica mantuvo en 2023 su ritmo instalador mientras la eólica perdió. En términos generales, la tecnología fotovoltaica tiene menos problemas: por costes, por facilidad de instalación… Está claro que el Real Decreto-ley 8/2023 ha mejorado la situación si pensamos en los plazos, pero el problema de fondo es la adecuación entre oferta y demanda. Ahora mismo tenemos un sistema eléctrico donde la demanda se está reduciendo y, si no actuamos sobre ella, si no electrificamos la demanda en usos como el transporte o los usos térmicos, el problema de los plazos dejará de ser importante porque habremos desequilibrado la generación y la demanda. Esto podría provocar precios muy bajos en el mercado en las horas de sol, que no fuera suficiente para cubrir la inversión y, sobre todo, el aumento del nivel de vertidos, esto es, parada de instalaciones porque no “quepa” tanta energía solar en ese momento.

 

R.E.: Con una crisis que "ahogó" a la eólica y estancó su despliegue, ¿con qué sensación se queda la industria? 

J.M.G.: El sector está a la expectativa de lo que ocurra este 2024 porque está claro que el año que terminó ha dado muestras de cierto agotamiento y ralentización. La reducción de potencia anual instalada durante 2023 nos habla de una tecnología madura y competitiva pero también más compleja que la fotovoltaica y que tiene que enfrentar más retos a la hora de su instalación. Es importante trabajar en la aceptación social y entender el papel de las distintas tecnologías en el mix renovable, la eólica es una de los dos grandes protagonistas de nuestra transición energética y, como tal, debemos tratarla.

 

R.E.: ¿Por qué no despega con suficiente fuerza el almacenamiento, tan necesario para esa transición energética, en España? ¿Qué hará falta ahora?

J.M.G.: Todas las tecnologías renovables, y el almacenamiento no es distinto, aunque no sea una tecnología de generación, han necesitado dos grandes pilares: regulación y sentido económico. Necesitamos, en primer lugar, una regulación clara sobre el almacenamiento que no penalice este tipo de instalaciones respecto al resto y favorezca la integración de renovables. ¿Por qué una instalación o incluso un autoconsumidor en su domicilio no va a consumir electricidad cuando sea barata y venderla cuando sea cara? Podemos imaginar una instalación stand-alone para ese fin, pero un autoconsumidor tiene exactamente el mismo derecho. Si la electricidad se consume para poner un horno o para cargar una batería, al sistema físico y al mercado le tiene que dar igual, más aún cuando esto puede equilibrar la curva de demanda y los precios.

Por otro lado, el almacenamiento necesita una retribución, tanto las grandes instalaciones (bombeo, aisladas…) como el almacenamiento detrás del contador y siempre teniendo en cuenta que debe ser un apoyo a una mayor integración renovable. Nos hemos rasgado las vestiduras en el sector con las grandes diferencias de precio, pero quizá fue una reacción fruto de la costumbre. En un mercado con grandes variaciones de precio es donde el almacenamiento tiene más sentido, y cuando tenga sentido económico, entonces su desarrollo ayudará a que exista mayor integración renovable.

 

R.E.: De cara a 2024, ¿cuáles serán los obstáculos más urgentes a superar para las tecnologías limpias en España?

J.M.G.: El más urgente es, sin ninguna duda, la caída de la demanda eléctrica. Las previsiones marcaban un crecimiento anual del orden del 5% de la demanda y no se está cumpliendo, al contrario, disminuye año a año. Esa es la urgencia número uno. Después, y de la mano de la electrificación y el almacenamiento, hacer que las renovables vayan más allá del sistema eléctrico actual. Las renovables deben tener su porcentaje también en el transporte y tener más peso en los usos térmicos.

 

R.E.: ¿Cómo prevé que el "nuevo" ciclo político impacte las políticas gubernamentales relacionadas con las renovables este 2024?

J.M.G.: No vemos, hoy por hoy, una influencia de la política nacional en la transición energética. El actual Ministerio está llevando a cabo una labor muy importante, trabajando mucho y alineándose con las metas que tenemos marcadas desde Europa. Lo que sí estamos observando con preocupación son posicionamientos partidistas a nivel local, donde se utiliza la oposición a la instalación de energías renovables de una forma populista, afortunadamente no en todos los lugares. Desde el sector trabajamos para que las compañías aumenten la comunicación y la transparencia con los municipios y los habitantes, pero los ayuntamientos y los partidos políticos locales y regionales deben corresponder, no cayendo en actitudes populistas.

 

R.E.: ¿Qué medidas concretas se deberán tomar para garantizar la seguridad y estabilidad de los inversionistas?

J.M.G.: Debemos adelantarnos a los retos que ya se están viendo en nuestro sistema eléctrico, esa es la mejor manera de garantizar ingresos y estabilidad para los inversores en renovables. Empezamos a ver vertidos y precios en el mercado a cero euros durante horas centrales del día en jornadas de bajo consumo debido a la concentración de la generación fotovoltaica. Si no acompañamos la nueva potencia de almacenamiento, de un incremento de la demanda por electrificación, de nuevos servicios que incentiven el consumo de electricidad renovable… nos enfrentaremos a problemas graves. Dado que ya hemos detectado los problemas, busquemos las soluciones.

 

R.E.: ¿Qué expectativas tiene APPA frente a las subastas este año?

J.M.G.: Las subastas por sí mismas no significan nada, son un medio para conseguir un fin, que es la instalación de energías renovables. Hemos tenido subastas que se han otorgado a precios bajos, lo que parecía un éxito, y sabemos que no se instarán proyectos bajo esa modalidad. También hemos tenido el caso contrario, subastas que han quedado desiertas, pero que, en paralelo, los proyectos se han llevado a cabo porque los productores encontraban otras formas de financiación.

Defendemos la necesidad de que las subastas sean específicas por tecnologías, en línea con los objetivos marcados en el PNIEC, y que se tengan en cuenta los beneficios y necesidades de las distintas tecnologías renovables para garantizar una mejor adecuación al entorno y optimizar las sinergias con otros sectores (ganadero, agrícola, industrial…).

 

R.E.: Hidrógeno verde, almacenamiento, autoconsumo. ¿Futuro próspero o barreras altas?

J.M.G.: Futuro próspero, sin ninguna duda. Pero eso no quita que esté lleno de incertidumbres. Tenemos el privilegio y la tragedia de vivir una época de cambio tecnológico en el sector energético, dentro de que el sector está continuamente cambiando y actualizándose. Querer hacer en siete años lo mismo que hemos hecho en los últimos setenta es un objetivo muy ambicioso para las energías renovables, pero estamos en ello.

 

R.E.: Si pudiera ver el futuro y celebrar las fiestas de fin de año, pero de 2024, ¿qué quisiera ver materializado?

J.M.G.: Me gustaría brindar dentro de un año porque las renovables vayan implantándose en otros sectores como el transporte y los usos térmicos y que los proyectos sean valorados de forma global y aceptados a nivel local. Renovables y mundo rural siempre han ido de la mano, debemos mantener esa colaboración porque es fundamental para el éxito de todos.

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