Las renovables reducen la influencia del gas en el mercado eléctrico español del 52% al 9%
Un análisis de Ember concluye que la expansión de la energía eólica y solar ha reducido drásticamente la influencia del gas en el mercado eléctrico español, permitiendo que los hogares eviten un sobrecoste de unos 10 euros mensuales pese al repunte de los combustibles fósiles en 2026.
España afronta la segunda gran crisis de precios del gas en apenas cinco años en una posición muy distinta a la de 2021. La fuerte expansión de las energías renovables ha reducido significativamente la dependencia del mercado eléctrico respecto al gas, protegiendo a los consumidores de la volatilidad de los combustibles fósiles y manteniendo los precios de la electricidad entre los más bajos de la Unión Europea.
El análisis sostiene que la estrategia española de impulso a las energías renovables, iniciada antes de la crisis energética de 2021-2024 y reforzada tras el apagón ibérico de abril de 2025, ya está generando resultados visibles. En paralelo, el país está apostando por la electrificación de sectores como el transporte y la industria como vía para reducir aún más la dependencia de las importaciones energéticas.
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España resiste el repunte del gas
El informe llega en un contexto marcado por una nueva escalada de los precios del gas en Europa. Tras el estallido de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, el precio del gas en el continente aumentó alrededor de un 75%, la mayor subida desde la invasión rusa de Ucrania. A comienzos de junio, los precios seguían situándose aproximadamente un 60% por encima de los niveles previos al conflicto.
Sin embargo, a diferencia de lo ocurrido en 2021, este encarecimiento no se ha trasladado de forma significativa al mercado eléctrico español. Ember atribuye esta situación al menor peso del gas en la formación de precios de la electricidad.
En 2021, el gas determinaba el precio de la electricidad en España durante aproximadamente el 52% de las horas. En los cinco primeros meses de 2026, esa influencia se redujo hasta el 9%. Según la organización, este desacoplamiento se explica principalmente por el crecimiento de la generación eólica y solar, que aumentó un 37% entre 2021 y 2025.
Como resultado, mientras los precios del gas se han disparado en 2026, el mercado eléctrico ibérico ha permanecido relativamente aislado de ese impacto, salvo en momentos puntuales en los que ha sido necesario recurrir a una elevada generación con centrales de gas.
Entre los mercados eléctricos más baratos de la UE
La menor dependencia del gas y la creciente penetración de las renovables han situado de forma recurrente a España y Portugal entre los países con la electricidad más barata de Europa.
Según Ember, durante cada uno de los cuatro primeros meses de 2026 ambos países se situaron entre los tres mercados con menores precios de la electricidad en la UE en el mercado diario. El contraste con 2021 es notable: entonces España ocupaba la décima posición entre los mercados más caros.
La comparación con Italia ilustra esta diferencia. En los primeros cinco meses de 2026, el gas influyó en la formación de precios eléctricos italianos durante aproximadamente el 75% de las horas, frente al 9% registrado en España. Como consecuencia, el precio medio de la electricidad en Italia alcanzó los 143 euros por megavatio hora (MWh) en marzo, más de tres veces por encima de los 42 €/MWh registrados en España.
La brecha también se refleja en los mercados de futuros. Tras el inicio del conflicto en Oriente Medio, los precios de la electricidad a un año vista en Italia aumentaron cerca de un 25%, mientras que en España permanecieron prácticamente estables.
Un ahorro de 10 euros al mes para los hogares
El informe estima que esta menor exposición al gas está generando un beneficio directo para los consumidores.
Si el mercado eléctrico español mantuviera el mismo grado de dependencia del gas que tenía en 2021, un hogar medio acogido a la tarifa regulada estaría pagando actualmente alrededor de 10 euros más al mes en su factura eléctrica, equivalente a un incremento del 19%.
Ember calcula que entre marzo y abril de 2026 el ahorro medio derivado de los menores costes mayoristas de la electricidad alcanzó los 15 euros mensuales por hogar. Parte de este beneficio, sin embargo, se vio compensado por mayores costes asociados al equilibrio y la estabilidad del sistema eléctrico, estimados en unos 6 euros mensuales.
De esta forma, la protección neta para los consumidores se sitúa en torno a los 10 euros al mes después de impuestos.
El análisis señala que entre el 20% y el 30% de la factura eléctrica de un hogar español está vinculada a los costes variables de los mercados mayoristas, mientras que el resto corresponde a servicios auxiliares, cargos regulados e impuestos.
El reto pendiente: los costes de estabilidad de la red
Aunque las renovables han reducido el papel del gas en los mercados mayoristas, Ember advierte de que las centrales térmicas siguen desempeñando un papel importante en la prestación de servicios de estabilidad de la red.
Los costes asociados al balance del sistema han aumentado significativamente en los últimos años. Según datos de Red Eléctrica citados en el informe, entre 2021 y 2025 los vertidos de energía renovable pasaron de 0,1 TWh a 4,6 TWh, mientras que el coste anual de los servicios de balance creció desde 1.300 millones hasta 3.800 millones de euros.
La organización explica que, tanto por motivos regulatorios como técnicos, la red española ha dependido históricamente de las centrales convencionales —especialmente las de gas— para garantizar la estabilidad del sistema.
Además, el denominado "modo operativo reforzado" implantado tras el apagón ibérico de abril de 2025 ha incrementado temporalmente la utilización de estas centrales para asegurar la estabilidad de la red. Ember estima que este mecanismo añade hasta tres euros mensuales a la factura eléctrica de un hogar medio.
Las reformas tras el apagón mantienen el impulso renovable
Lejos de frenar la transición energética, el apagón del 28 de abril de 2025 impulsó nuevas medidas para reforzar la integración de las energías renovables en el sistema eléctrico.
Entre los cambios más relevantes figura la obligación de que las instalaciones renovables proporcionen servicios de control dinámico de tensión, una función que hasta entonces realizaban exclusivamente las centrales convencionales.
El impacto ya comienza a observarse. Según Ember, en mayo de 2026 cerca de 6 GW de capacidad renovable ya participaban en la prestación de estos servicios.
Las reformas también incluyen nuevas herramientas para gestionar la congestión de la red y reducir las restricciones a la generación renovable. De acuerdo con la organización, estas medidas podrían disminuir la necesidad de ajustes en el sistema y reducir la exposición de esos costes a la volatilidad del gas.
Baterías y renovables aceleran su crecimiento
El Gobierno también ha impulsado medidas para facilitar la incorporación de sistemas de almacenamiento a las instalaciones renovables existentes.
En noviembre de 2025 aprobó un paquete de actuaciones destinado a mejorar la resiliencia del sistema eléctrico y agilizar la integración de baterías, complementando programas previos de apoyo a la inversión en almacenamiento energético.
Para Ember, este desarrollo será clave para seguir reduciendo la dependencia del gas y mejorar la flexibilidad del sistema.
El ritmo de despliegue renovable tampoco se ha ralentizado tras el apagón. Entre mayo de 2025 y febrero de 2026, España incorporó una media mensual de 1,3 GW de nueva capacidad eólica y solar, ligeramente por encima de los 1,2 GW mensuales registrados durante los doce meses anteriores.
En cuanto al almacenamiento, la capacidad instalada de grandes baterías se cuadruplicó en 2025 —aunque desde niveles todavía reducidos— y las previsiones apuntan a que volverá a multiplicarse por cuatro durante 2026.
Rebajas fiscales para impulsar la electrificación
El análisis destaca también la respuesta del Gobierno ante la crisis energética de 2026, combinando medidas de alivio inmediato con incentivos para acelerar la electrificación.
Además de reducir impuestos sobre los combustibles para compensar el encarecimiento del petróleo, España aplicó rebajas fiscales sobre la electricidad y los vehículos eléctricos con el objetivo de favorecer la sustitución de combustibles fósiles.
Las medidas temporales, vigentes hasta el 1 de junio de 2026, redujeron el IVA de la electricidad del 21% al 10%, rebajaron el impuesto especial sobre la electricidad del 5,1% al 0,5% y suspendieron el impuesto sobre los generadores eléctricos.
Según Ember, solo las dos primeras medidas supusieron un ahorro medio de ocho euros mensuales para los hogares y de hasta 20 euros al mes para familias con mayores consumos o empresas.
Combinadas con los bajos precios mayoristas, estas rebajas permitieron que la tarifa regulada alcanzara en abril de 2026 algunos de los niveles más bajos registrados desde antes de la crisis energética de 2021-2024.
La electrificación, la siguiente gran oportunidad
Para Ember, el caso español demuestra que la expansión de las energías renovables puede actuar como una protección estructural frente a las crisis de precios de los combustibles fósiles.
No obstante, la organización advierte de que el desafío no ha terminado. Aunque España ha avanzado en la transformación de su sistema eléctrico, la dependencia de las importaciones energéticas sigue alcanzando el 71% de la energía primaria consumida, por encima del promedio de la Unión Europea, situado en el 57%.
Por ello, el informe concluye que la electrificación del transporte, la industria y otros sectores consumidores de energía representa el siguiente paso para extender los beneficios de la generación renovable al conjunto de la economía y reforzar la seguridad energética del país frente a futuras crisis geopolíticas.





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