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El mercado global del coche eléctrico entra en fase de ajuste con la desaceleración de China


La reciente desaceleración del mercado chino de vehículos de nuevas energías (NEV) va más allá de un ajuste coyuntural y apunta a una transición estructural con implicaciones globales para la industria automotriz, según GlobalData. Como principal motor de la electrificación a nivel mundial, el cambio de rumbo de China ya está alterando las trayectorias de crecimiento, la dinámica competitiva y las prioridades tecnológicas del sector.

De acuerdo con la última evaluación mensual de GlobalData sobre el mercado mundial de vehículos eléctricos, el enfriamiento de la demanda en China ha reducido el crecimiento global de los vehículos eléctricos de batería (VEB) por debajo del 20%. En concreto, el avance se situó en torno al 17% en noviembre de 2025, tras haber promediado aproximadamente un 30% durante los tres meses anteriores del mismo año.

Madhuchhanda Palit, analista sénior de automoción en GlobalData, explica que este cambio responde a la convergencia de varios factores, siendo el principal la normalización de las políticas públicas. El XV Plan Quinquenal de China (2026-2030) elimina a los vehículos eléctricos de nueva generación de la lista de industrias estratégicas, lo que supone una retirada deliberada del apoyo generalizado al sector. En su lugar, el Gobierno prioriza la consolidación del mercado y el impulso de tecnologías de mayor valor añadido, como la inteligencia artificial (IA), la computación cuántica y el 6G.

Según Palit, el objetivo de este cambio es claro: reducir el exceso de capacidad, frenar la fragmentación del mercado y facilitar la salida de los actores más débiles, permitiendo que los fabricantes nacionales más sólidos compitan mediante avances tecnológicos y no a través de una guerra de precios.

Este giro político se ve reforzado por la saturación del mercado interno. A finales de 2025, los vehículos eléctricos nuevos ya representaban una parte significativa de las ventas de automóviles en China, lo que indica que los primeros usuarios —generalmente urbanos, con mayor poder adquisitivo y afinidad tecnológica— han sido ampliamente atendidos. Sin embargo, la siguiente fase de crecimiento, centrada en ciudades más pequeñas y zonas rurales, está resultando más compleja debido a las limitaciones de la infraestructura de recarga y a una alta sensibilidad al precio.

Estas dificultades han intensificado las guerras de precios a nivel nacional, erosionando la rentabilidad de los fabricantes. Ante esta situación, las autoridades chinas han intervenido de forma creciente para desalentar lo que califican como una “competencia descontrolada”, en la que los vehículos se comercializan por debajo de su coste, con efectos desestabilizadores para el conjunto del sector.

Las consecuencias, advierte GlobalData, se extienden más allá del mercado chino. A medida que la demanda interna se enfría, los fabricantes chinos han intensificado su expansión en mercados exteriores para mantener el volumen de producción. Este impulso exportador ha provocado respuestas proteccionistas en regiones como la Unión Europea, Estados Unidos y Canadá, incluyendo la imposición de aranceles elevados, lo que añade nuevas dificultades a las estrategias de crecimiento internacional.

Dado que China concentra más de la mitad de las ventas mundiales de vehículos eléctricos, la previsión de GlobalData apunta a que la reducción de su tasa de crecimiento —del entorno del 27% en 2025 al 13% en 2026— tendrá un impacto inevitable sobre el impulso global del sector.

En este contexto, los fabricantes de automóviles de todo el mundo están recalibrando sus estrategias de producto. Ante la desaceleración del mercado de los vehículos eléctricos de batería, los vehículos híbridos ganan peso como una tecnología puente, al ofrecer un equilibrio entre la reducción de emisiones, los costes, la disponibilidad de infraestructuras y la confianza del consumidor. Varias marcas globales ya están priorizando esta opción frente a una expansión más agresiva de los BEV.

Palit concluye que este proceso también tendrá efectos sobre la estructura del mercado: las marcas más pequeñas y menos conocidas podrían quedar relegadas, mientras los consumidores se inclinan por fabricantes consolidados. Además, la ralentización de la electrificación implica que los motores de combustión interna seguirán circulando durante más tiempo, prolongando los niveles elevados de emisiones y contaminación atmosférica.

Para GlobalData, la desaceleración del mercado chino no supone un punto final, sino un reinicio estratégico que obliga a la industria automotriz mundial a replantear el ritmo, las prioridades y las vías hacia la electrificación, en un entorno marcado por limitaciones de infraestructura y crecientes tensiones geopolíticas.

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